España cerrará este año revalidando el título de la gran economía de la eurozona que más crece, por encima de Alemania o Francia. Pero mientras el Producto Interior Bruto (PIB) avanza, el crecimiento del PIB per cápita, es decir, la riqueza que le correspondería a cada español, se queda siempre casi un punto de media por debajo, y esto lleva pasando desde hace casi una década. Es decir, las familias no notan este avance de la economía. Los organismos internacionales, el propio Gobierno y las entidades privadas sitúan el avance del PIB de España entre el 2,6% y el 3% este año, todo ello pese al impacto negativo de la guerra en Oriente Medio, pero tampoco lo verán los españoles.Los expertos achacan esto a varios factores como el crecimiento de la población, la reducción de la tasa de paro sin aumento de la productividad, los impuestos y el aumento del precio de la vivienda.

El Banco de España (BdE) explica en su informe anual de 2025 que el crecimiento de la productividad "constituye la única fuente sostenible de crecimiento del PIB per cápita a largo plazo" y, en este ámbito, "la economía española ha mostrado históricamente un desempeño menos favorable que el de otras economías del área del euro".