Cuando Aishat Lukuman llevaba cuatro meses de embarazo, se planteó interrumpirlo debido a la inestabilidad económica de su marido. “Vivíamos al día y no quería que el bebé que estaba por llegar sufriera”, recuerda. Pero en su país, Nigeria, el aborto está penalizado y la principal excepción prevista por ley es cuando la vida de la madre está en riesgo. Lukuman buscó ayuda en internet y finalmente siguió una receta a base de hierbas que encontró en una página de Facebook. “La persona recomendó limón amargo y muchos otros ingredientes. Lo tomé y, al tercer día, sangraba abundantemente por la vagina. Eso me hizo saber que el embarazo se había interrumpido”, relata. “Casi muero, solo Dios me salvó”, cuenta un año después de emplear un método abortivo que puso en riesgo su vida. Solo ahora se siente capaz de hablar de ese episodio, pero pide que no se use su nombre real. “Cuando mi marido me preguntó por el embarazo, le mentí y le dije que se había producido un aborto espontáneo”. La medicina tradicional y los herbolarios siempre han existido en el país africano. La diferencia, ahora, es que han dado el salto a los vídeos cortos en redes sociales para promocionarse. Contenidos como el que encontró Lukuman abundan en TikTok, Facebook, Instagram y otras redes sociales. Basta con meter en el buscador palabras clave o vocabulario alternativo —más conocido como algospeak, pensado para evitar la censura en la plataforma— para encontrar herbolarios o, en general, a cualquier persona que explique qué hierbas y brebajes pueden interrumpir un embarazo.La persona recomendó limón amargo y muchos otros ingredientes. Lo tomé y, al tercer día, sangraba abundantemente por la vágina. Eso me hizo saber que el embarazo se había interrumpidoAishat Lukuman, mujer nigerianaUno de estos herbolarios, con más de 327.000 seguidores en Facebook y otros 25.000 en TikTok, comparte en sus redes recetas naturales para todo tipo de enfermedades y para evitar embarazos sin utilizar productos farmacéuticos. Este año, publicó un vídeo en el que detalla el paso a paso para abortar con un par de semillas de un arbusto originario de África. “Actuará en vuestro estómago y abortará el embarazo”, dice en yoruba, uno de los idiomas más hablados en Nigeria. “Pero atención”, advierte, “solo está pensado para aquellas que quieran interrumpir el embarazo de forma definitiva y no estén preparadas para tener otro hijo”. En los comentarios, un usuario alertaba que la semilla contenía una toxina cancerígena.Entre una cascada de vídeos similares aparece, de repente, uno de Elizabeth Enu-Akan, una defensora de los derechos sexuales y reproductivos. “Usar hierbas para abortar no es recomendable y te voy a decir por qué”, anuncia la creadora de contenido con más de 26.000 seguidores en TikTok. En un minuto, aclara que las preparaciones que venden los herbolarios no especifican qué ingredientes incluyen y en qué proporciones. “Si tienes efectos secundarios o complicaciones, sería muy difícil tratarte, porque nadie sabrá qué tomaste y qué es lo que te ha hecho daño”, advierte y recomienda evitar esta opción para interrumpir un embarazo. En una entrevista con EL PAÍS por videollamada, Enu-Akan explica que elige cuidadosamente sus argumentos para que la audiencia se quede y escuche. “Si sencillamente les dices que las hierbas no son buenas, contestarán: ‘Ah, ¡es que solo estás acostumbrada a la medicina occidental!”. Lleva más de tres años grabando contenidos sobre salud sexual y hace dos años creó la Red para la Defensa de la Salud y los Derechos de las Mujeres para, junto a otros creadores digitales, combatir la desinformación a la que están expuestos los nigerianos.Emmanuel Ajah, director nacional de Marie Stopes International (MSI) Nigeria, confirma que desde la ONG de salud reproductiva han visto a “herbolarios, adivinos y curanderos tradicionales utilizar las redes sociales para compartir remedios ‘naturales’ para abortar”. “A menudo, afirman falsamente que estos remedios son más eficaces que los métodos seguros y que no causan daño. Dado que los servicios de aborto seguro están restringidos y suelen estar estigmatizados, la mayoría de las mujeres, especialmente las que viven en zonas rurales vulnerables, no pueden distinguir la información precisa de la desinformación”, agrega Ajah a través de correo electrónico.Guardar silencio y arriesgar la vidaMahmoud Abubakar, secretario del Departamento de Medicina Familiar del Hospital Universitario del Estado de Kebbi, confirma los riesgos a los que se exponen las mujeres. “Algunos componentes de los medicamentos sintéticos se obtienen, de hecho, de plantas medicinales, pero han sido sometidos a una serie de pruebas”, afirma. Las hierbas que se consiguen en la calle o en internet, insiste, no han pasado por ningún escrutinio científico ni de laboratorio. Tomarlas puede tener consecuencias letales. “Entre las posibles consecuencias del consumo de esos brebajes se encuentran las enfermedades renales y la pérdida excesiva de sangre. Algunas personas pueden incluso sufrir infertilidad permanente”, afirma Abubakar. El ginecólogo y obstetra Talemoh Dah añade que las hierbas pueden contener bacterias que, si se ingieren, pueden causar problemas gastrointestinales que terminan en diarreas o úlceras. “También pueden verse afectados los riñones o el hígado, los órganos que tienen que procesar y eliminar las sustancias tóxicas que se han ingerido”, describe, en una entrevista por teléfono. Si las hierbas se introducen por vía vaginal, agrega, pueden causar infecciones que deriven en enfermedades pélvicas. El Ministerio de Salud de Nigeria, en un documento de orientación sobre la interrupción segura del embarazo publicado en 2018, el primero en la historia del país, reconocía que el 56% de los embarazos no planificados había acabado en aborto y que entre el 20% y el 40% de las muertes maternas eran consecuencia de complicaciones derivadas de este procedimiento. Un estudio publicado en la revista científica BMC Public Health cita datos según los cuales dos tercios de los abortos practicados en Nigeria son extremadamente inseguros y que, en 2012, medio millón de mujeres sufrieron graves consecuencias en su salud. “Es probable que estas cifras sean hoy considerablemente más elevadas debido al rápido crecimiento demográfico de Nigeria”, advertían los autores y añadían que esto es un factor de riesgo en un país con una de las mayores tasas de mortalidad materna: en Nigeria, mueren 993 mujeres por cada 100.000 partos. Si sencillamente les dices que las hierbas no son buenas, contestarán: ‘Ah, ¡es que solo estás acostumbrada a la medicina occidental!Elizabeth Enu-Akan, defensora de los derechos sexuales y reproductivosDah considera que las restricciones legales y el estigma conducen a las mujeres a buscar soluciones sin acompañamiento profesional. “No quieren que los demás sepan que están buscando interrumpir un embarazo; solo quieren acabar con eso en silencio. Y quienes venden hierbas son fáciles de encontrar en las comunidades y ofrecen sus productos y asesoría a precios muy bajos”, explica. “A veces, son hermanas, amigas o compañeras las que recomiendan acudir a eso, porque les funcionó. Pero no todas las personas tienen el mismo historial médico”, añade.Las respuestas también las encuentran en internet. Pero, como explica Enu-Akan, los resultados de las búsquedas pueden estar condicionados por el perfil de la persona. “Si alguien va a Google y escribe ‘¿cuál es la forma piadosa o cristiana de abordar mi salud sexual?’, los resultados serían distintos a los de alguien que no tenga ese filtro religioso. Es bastante fácil obtener información precisa o, también, información errónea. Por eso a veces anunciamos qué sitios sí son fiables”, afirma. En redes sociales, sin embargo, todo se complica. “TikTok está optimizado para buscar ese tipo de cosas. En cuanto escribes en el buscador, te muestra un montón de vídeos y hay una mezcla tanto de información precisa como de desinformación. Depende de cada persona decidir de cuál quieres fiarte. Algunas personas optan por creer en esta desinformación porque consideran moralmente culpable tomar decisiones sobre su salud reproductiva”, agrega.Basada en su experiencia, considera que las mujeres aún acuden a métodos naturales porque desconocen que la interrupción voluntaria del embarazo es un procedimiento sanitario que se debe practicar en un hospital, con profesionales cualificados. “Estas leyes [contra el aborto en Nigeria] llevan tanto tiempo en vigor que la gente no es consciente de que utilizar hierbas no es un método real de aborto, sino un procedimiento inseguro”, afirma Enu-Akan. Reconoce con resignación, si la norma no cambia, tienen “las manos atadas” para impulsar cambios profundos.Crisis económica y poca variedad de anticonceptivosEl director de MSI Nigeria explica que los anticonceptivos están disponibles en Nigeria a través del sistema público de salud. Pero reconoce que el acceso es desigual y que, actualmente, hay escasez de algunos métodos. Esta situación está relacionada, en parte, con el desmantelamiento de la agencia estadounidense de cooperación USAID. “Las interrupciones de la financiación han contribuido a la escasez de personal sanitario, lo que ha afectado a la atención disponible en los centros públicos de salud, así como al acceso a algunos métodos anticonceptivos”, describe Ajah. Esto es un problema en un país donde la tasa de uso de anticonceptivos es de apenas el 16%. El doctor Dah agrega que algunas comunidades han quedado desprotegidas no solo por los recortes, sino por la creciente inseguridad causada por bandas de delincuentes y grupos de yihadistas. “Hay escasez de trabajadores sanitarios, porque corren peligro”, afirma. Aunque los medicamentos también se pueden comprar libremente en las farmacias, el coste ha subido en los últimos años: especialmente en el caso de los preservativos, los implantes y los dispositivos intrauterinos (DIU). El incremento de precios, según Ajah, se debe a “la inestabilidad económica mundial, que ha incrementado los costes de envío, producción y distribución de los métodos anticonceptivos, tanto a escala local como internacional”, explica Ajah. De acuerdo con el Banco Mundial, el 52% de la población nigeriana es pobre.En este contexto, los herbolarios en redes sociales aprovechan para captar clientes. Además de vender remedios naturales para abortar, también comercializan recetas tradicionales para evitar un embarazo: van desde brebajes y mezclas de hojas y semillas hasta “anillos anticonceptivos” que han sido sumergidos durante días en medicinas tradicionales y que, luego, se pueden usar como joyas.
Hierbas abortivas en la era de TikTok: las peligrosas recetas que circulan por las redes en Nigeria
Las restricciones legales, el estigma, la pobreza y las dificultades para acceder a anticonceptivos y servicios sanitarios empujan a muchas mujeres a buscar en internet remedios tradicionales que ponen su salud en riesgo







