Actualizado Viernes,
agosto
07:12Despu�s de Bj�rk, Kristj�n Loftsson es, probablemente, el ciudadano island�s m�s famoso en el exterior. No por sus canciones ni por sus dotes interpretativas, sino por algo mucho m�s controvertido. Loftsson es el �ltimo gran empresario ballenero del mundo fuera de Jap�n. Este a�o, el Gobierno island�s ha dado a su empresa Hvalur hf. (literalmente Ballena, SA) tiene una cuota para cazar 150 rorcuales comunes, el segundo mayor animal que existe en la Tierra. Ayer, sus dos balleneros (Hvalur 8 y Hvalur 9) llevaban 59.Loftsson tiene 84 a�os, pero, a juzgar por su aspecto f�sico, podr�a tener 30 menos. Y, evidentemente, va a votar no ma�ana en el refer�ndum sobre las negociaciones para la entrada de Islandia en la Uni�n Europea. "La UE prohibi� no s�lo la caza de ballenas, sino el uso de productos derivados de esos animales en 1973. Mire lo que pas� en Espa�a", explicaba ayer a EL MUNDO mientras tomaba un caf� con leche en Reikiavik.Efectivamente, la empresa gallega Mass� mat� su �ltima ballena en octubre de 1985, menos de 75 d�as antes de que Espa�a entrara en lo que entonces era la Comunidad Econ�mica Europea. Era una hembra de rorcual com�n de 17,7 metros de largo, seg�n explica el profesor de la Universidad de Barcelona �lex Aguilar en su libro Chim�n, sobre la caza moderna de los cet�ceos en Espa�a.El empresario ballenero es la idea plat�nica del votante del no en el refer�ndum. La gente de m�s edad y la que vive del mar y del campo se oponen a la mera apertura de negociaciones para la adhesi�n a la UE. Los j�venes y los habitantes de Reikiavik, la capital, est�n a favor. "Yo pensaba que iba a ganar el s�", explica un joven eslovaco de 32 a�os que est� trabajando como gu�a tur�stico este verano, y que no quiere dar su nombre. "Pero cambi� de opini�n este fin de semana, cuando me fui con mi novia a ver a mi hermana en Akureyri" que, con sus 20.000 habitantes, es la segunda ciudad de Islandia y est� situada exactamente en la otra punta del pa�s, a unas seis horas en coche."Vimos tal cantidad de balas de heno a las que les han puesto pegatinas que dicen '�UE? No, gracias' que ahora no lo tengo claro", comenta sentado en el caf� en el que trabaja su novia, de su misma edad y nacionalidad. Ella lo tiene m�s claro: "Mi impresi�n es que va a ganar el no".La ant�tesis de Loftsson es Aron, de 34 a�os, licenciado en administraci�n de empresas y empleado en una empresa de software, que ayer a las cinco de la tarde estaba caminando por la calle Bankastraeti rumbo al mitin del s� en el antiguo cine de T�nab��. "No tiene ning�n sentido votar en contra. El refer�ndum s�lo es para negociar con la UE. No tenemos nada que perder, es absurdo rechazar de antemano esta posibilidad", declaraba. Cuando se le comentaba la opini�n de la pareja eslovaca, reaccionaba dejando de lado la cuesti�n de qui�n va a ganar, s�bitamente derrotado por una envidia sana. "�Ves? Yo tambi�n quiero eso. Poder viajar y trabajar por toda Europa, y tener el euro, en vez de una moneda que nadie quiere y que me obliga a hacer c�lculos mentales para adaptar los precios a la corona islandesa cada vez que salgo del pa�s. No me ser�a dif�cil ser un n�mada digital", se lamentaba. Con la cara de tristeza que se le pon�a, uno se quedaba sin ganas de explicarle al pobre Aron que los eslovacos se pasan la vida viajando de pa�s en pa�s y realizando trabajos temporales.La comparaci�n entre el ballenero y el joven directivo del software reflejaba las diferencias entre los dos mundos que se van a decidir a golpe de voto en un plebiscito en el que no va a haber recuento autom�tico, a pesar de que es posible que la diferencia se decida por la m�nima. El deseo de viajar de Aron est� lejos de la visi�n de Loftsson, que opinaba, repitiendo una frase del l�der del Brexit brit�nico, Nigel Farage, que "la Uni�n Europea se ha convertido en la Uni�n Sovi�tica". Son dos visiones contrapuestas y dif�cilmente compatibles, con el hombre de 34 a�os declarando que la caza de ballenas "es una actividad moribunda, porque no hay mercado, ni siquiera en Jap�n" y Loftsson diciendo al periodista que "si cazamos una mientras usted est� en el pa�s, le llamo y viene a ver c�mo se hace el despiece".Es la misma fractura que experimenta todo Occidente. Aron quiere ser n�mada, como los eslovacos. Loftsson, por el contrario, opina que "en Islandia tenemos demasiados extranjeros, que encima se llevan todas las ayudas". Alrededor del 20% de la poblaci�n del pa�s es inmigrante. Y una parte del debate en redes sociales es si esa es la raz�n del aumento de la delincuencia en la capital, que ha llevado a los habitantes de Reikiavik a hacer cosas inusitadas en el resto de Islandia, como no dejar el coche con las puertas abiertas y las llaves de contacto puestas. Ma�ana deber�n decidir si giran la llave para poner en marcha el proceso de entrada en la Uni�n Europea o si siguen por libre.














