La devastadora masa de agua, hielo y rocas que arrasó el miércoles todo un valle entre el norte de Nepal y el suroeste de la región autónoma Tíbet ( China) deja este jueves un balance provisional conjunto de 362 muertos y unos 1.400 desaparecidos a ambos lados de la frontera.

A contrarreloj y bajo la atenta mirada internacional, miles de efectivos militares nepalíes con apoyo aéreo y las autoridades del lado chino peinan las laderas sepultadas por el lodo para intentar hallar con vida a cientos de personas.

Estas son las claves para entender el origen de la riada, el impacto humano de la tragedia y el posible riesgo de un segundo episodio violento.

El colapso explosivo de un glaciar

El Servicio Geológico de EE. UU. (USGS) y el Ministerio chino de Recursos Naturales apuntaron como causa el colapso de una gran masa de hielo en un glaciar nepalí, a entre 5.200 y 5.500 metros de altitud, que desencadenó una señal sísmica de magnitud 5.2 por el fuerte impacto del desprendimiento.