La riada que golpeó este miércoles el norte de Nepal, cerca de la frontera con el Tíbet, provocó una inundación repentina que arrasó localidades, rutas, puentes y otras infraestructuras. El fenómeno dejó al menos 160 muertos y 256 de desaparecidos, mientras las autoridades continúan con las tareas de rescate y la investigación sobre el origen de la crecida. Las primeras informaciones indicaron que el desastre pudo estar vinculado a un sismo de magnitud 4,4 y a un posterior deslizamiento o avalancha que habría bloqueado un curso de agua. La acumulación habría terminado liberándose de forma violenta y descargando una enorme masa de agua, barro, rocas y otros materiales sobre los valles de la región. El impacto se concentró en el distrito de Rasuwa y en zonas atravesadas por los ríos Bhote Koshi y Trishuli, aunque las autoridades todavía evaluaban el alcance completo de los daños. La emergencia también afectó a viajeros y peregrinos que recorrían una zona utilizada como ruta hacia el monte Kailash, en el Tíbet.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.










