Nunca ha estado tan d�bil el Gobierno sanchista como lo est� ahora, pero toda situaci�n desesperada con la reputaci�n hecha unos zorros es susceptible de empeorar. Si S�nchez agota la legislatura, puede que 2027 sea la hecatombe de la izquierda en general y del PSOE en particular.A partir del comienzo de curso de un a�o electoral lo que forzosamente predomina en los c�lculos que a diario se hace todo presidente del Gobierno en una democracia parlamentaria es cu�ndo le cuadra mejor a sus propios intereses poner fin a la legislatura y someter su reelecci�n al veredicto de las urnas. En una rentr�e repleta de recriminaciones, Pedro S�nchez no puede estar ajeno al tema. El mes de agosto ha estampado la ineptitud de su Gobierno y a �l le ha dejado escaldado. Puede que en un ataque de sinceridad consigo mismo vea que le ser� muy dif�cil remontar el vuelo y que decida pasar p�gina cuanto antes y de manera radical.En teor�a, la prerrogativa que le permite al presidente del Gobierno disolver las Cortes y fijar la fecha de las pr�ximas elecciones es una herramienta t�ctica de incalculable valor para mantenerse en el poder. En la pr�ctica, el tiro le puede salir por la culata al pol�tico que la emplea.A falta de cualquier otra aclaraci�n que sea plausible, la explicaci�n de la anunciada, y luego cancelada, estancia estos d�as de S�nchez en Andorra ten�a que ver con el ejercicio de deshojar la margarita. Refugiado en los Pirineos, se hubiera dedicado a arrancar los p�talos dici�ndose: "Elecciones pronto, s�; elecciones pronto, no".Bien visto, la sorprendente y frustrada decisi�n que tom� S�nchez de trasladarse hasta el domingo al vecino microestado fue un remake de aquellos d�as de abril 2024 cuando indignado por la apertura de diligencias judiciales a su esposa, Bego�a G�mez, debido a un presunto delito de tr�fico de influencias cancel� su agenda p�blica.Entonces, S�nchez se tom� cinco d�as de reflexi�n para decidir si segu�a o no al frente del Ejecutivo. Ahora, ante el caos en Ceuta y cuando la corrupci�n asfixia al sanchismo en todos los frentes, se hab�a tomado de nuevo otros cinco d�as para perfilar la estrategia que mejor asegure su permanencia en el Palacio de la Moncloa. Cualquier hoja de ruta pasa por la terminaci�n de la actual legislatura y un resultado electoral que le permita negociar una nueva mayor�a parlamentariaS�nchez conoce los antecedentes. Felipe Gonz�lez adelant� la fecha electoral en los cuatro comicios que convoc� y perdi� por muy poco el �ltimo en 1996. Jos� Luis Rodr�guez Zapatero tir� la toalla antes de acabar un desastroso segundo mandato, pero en 2023 S�nchez mismo pudo rescatar algunos muebles cuando anticip� en cuatro meses las elecciones generales. No salv� todo el mobiliario porque su Gobierno de coalici�n progresista ha sido incapaz de conseguir la aprobaci�n de los Presupuestos Generales del Estado. Pero s� pudo agarrarse al sill�n de la presidencia. Y har� lo imposible para retenerlo. En la pausa andorrana que quiso tomarse estos d�as, estirando su asueto estival, S�nchez hubiera, a buen seguro, sopesado la conveniencia de cortar por lo sano y repetir cuanto antes la jugada de julio de 2023. Hoy por hoy, con la derecha en claro ascenso, el mapa electoral est� entre la Escila de la pol�tica frentista de tan mal recuerdo y el Caribdis del tan temido duelo a garrotazos. Y en tiempos que ya de por s� son turbulentos, as� no se puede seguir.La tensi�n pol�tica puede favorecerle a S�nchez porque moviliza a ese firme "suelo" en la intenci�n del voto que representa entre el 25% y el 30% del electorado, seg�n las encuestas. A diferencia de tantos partidos socialistas europeos que se han desvanecido o est�n en trance de desaparecer, el espa�ol siempre ha contado con la indulgencia y el apoyo de una amplia poblaci�n progresista. Para mantener esos porcentajes y construir sobre ese "suelo", le ha bastado al castizo y accidentalista partido de la izquierda difundir la imagen del d�berman de la derecha, imponer la Ley de Memoria Democr�tica para desvirtuar la historia y denunciar a la fachoesfera como rancia, machista, negacionista de la ciencia, imp�dica y liberticida. Elijan espa�oles: o Pedro o la noche larga del franquismo.S�nchez maneja con astucia el relato de la superioridad moral de la izquierda. Ha convertido el Pacto del Tinell en un muro infranqueable y se ha transfigurado en el icono de los antifas europeos que asumen los valores del Sur Global, entonan el "no a la guerra" y le cantan las cuarenta a Trump y a Netanyahu.En la esfera progresista espa�ola nunca falta el acelerador y la demanda de ir a m�s y m�s r�pido. S�nchez es tan conocedor de ello como cualquier otro demagogo. Para satisfacer el consumo interno puede pisar el pedal de la Tercera Rep�blica versus la Monarqu�a que impuso la Dictadura y el de la Espa�a plurinacional y pluriling�e.Amenaza de mayor polarizaci�nPero hay otra narrativa y es la de la amenaza de que la polarizaci�n se le vaya a S�nchez de las manos. Esto lo ha de evitar el presidente del Gobierno a toda costa. Radicalizar el discurso m�s de la cuenta equivale a darle en bandeja a la derecha una mayor�a abrumadora. En las actuales circunstancias los experimentos se hacen con gaseosa.S�nchez tambi�n sabe que todo electorado quiere, en primer lugar, la fiesta en paz para ocuparse de sus cosas y la incertidumbre perjudica gravemente al gobernante que ha de asegurar el sosiego. La convulsi�n in crescendo ceut�, que de la noche a la ma�ana ha pasado a ser un problema existencial, es un claro aviso a navegantes.Como todo l�der pol�tico que comprensiblemente aspira a que la historia le trate bien, S�nchez ha de proyectarse como la soluci�n a la crispaci�n y el garante de la convivencia. Ha de esquivar, por ello, a quienes le acusan de ser el causante de la confrontaci�n que corroe la concordia. Sin embargo, esto puede que sea una misi�n imposible.Por lo pronto, el presidente del Gobierno nada a contracorriente. El �nico partido pol�tico que crece en simpatizantes, seg�n las encuestas, y en afiliados, seg�n sus propias cuentas, es Vox, la formaci�n pol�tica que demoniza sin cesar.Refugiado en la tranquila Andorra, el presidente del Gobierno sin duda quiso, m�s que nunca lo ha hecho en el pasado, medir los tiempos y los riesgos. Generalmente, este ejercicio le ha salido bien, pero la prueba a que se enfrenta ahora es superior a cualquiera del pasado.�Cu�ndo ha de disolver S�nchez las Cortes? Desde la restauraci�n de la democracia, la costumbre en Espa�a es que la cita con las urnas se adelanta. De las quince veces que, a partir de las constituyentes de 1977, los espa�oles han votado en elecciones generales solo Jos� Mar�a Aznar en 2000 y en 2004 ha agotado como presidente del Gobierno los cuatro a�os que es el l�mite de cada legislatura. Si fuese por el clamor que toma m�s y m�s fuerza en la calle, las elecciones se celebrar�an ya. �Cuenta S�nchez con una mejor oportunidad para salir airoso si en los pr�ximos d�as anuncia que habr� elecciones en octubre?Despu�s del calamitoso mes de agosto para el Gobierno y para el perfil de su presidente que ha provocado ese "fiel aliado" que es Marruecos, los hay que opinan que lo mejor es disolver las Cortes cuanto antes. Pero todo lo contrario dicen los del "p�jaro en mano". Adversos al riesgo, aconsejan esperar. �Deber�a S�nchez, en inter�s propio, aguantar hasta marzo y celebrar las generales antes de las locales y auton�micas? �Y si las cosas no se arreglan? Nunca ha estado tan d�bil el Gobierno sanchista como lo est� ahora, pero toda situaci�n desesperada con la reputaci�n hecha unos zorros es susceptible de empeorar.Si S�nchez agota la legislatura, puede que junio de 2027 sea la hecatombe en Espa�a de la izquierda en general y del Partido Socialista en particular. Para entonces, es muy posible que eso mismo habr� tenido lugar en Francia donde triunfar� la derecha "patri�tica". En el pa�s vecino las elecciones presidenciales tienen fecha fija. La primera vuelta ser� el 18 de abril y la segunda el dos de mayo.