La breve operación militar que iba a derrocar al régimen de Irán y afianzar la preponderancia de EEUU e Israel en Oriente Medio cumple seis meses de continuos reveses para las fuerzas estadounidenses. Tras asesinar a sus principales dirigentes, bombardear durante semanas el país y amenazar con destruir la milenaria civilización persa, el presidente estadounidense, Donald Trump, ensaya ahora una nueva ronda de sanciones económicas para que la jerarquía iraní claudique y abra el paso en el estrecho de Ormuz, que estaba abierto antes de la guerra y cuyo cierre atenaza la economía global. Muchos analistas dudan que la nueva táctica funcione y fuerce una rendición.

Trump desoyó todas las prevenciones de los aparatos de inteligencia y análisis geoestratégicos que durante décadas habían frenado las pulsiones guerreras de los presidentes más intervencionistas. Días antes de lanzar la operación, que comenzó el 28 de febrero, sus servicios de inteligencia volvieron a avisarle, según explicaba esta semana The Wall Street Journal.