El próximo viernes se cumplirán 180 días desde que Estados Unidos e Israel lanzaron sus primeros ataques contra Irán, una guerra que Trump prometió que sería “muy rápida”. Seis meses después, con miles de muertos y el estrecho de Ormuz casi cerrado, el conflicto sigue estancado.¿Por qué Trump ha renunciado a los combates abiertos? El poderío aéreo estadounidense no ha logrado doblegar a Irán y las reservas de munición e interceptores están muy disminuidas. Por eso Trump ha optado por anunciar una presión económica “sin precedentes”, cuyos detalles concretará el secretario del Tesoro, Scott Bessent, este lunes.Ormuz, el punto que más le irrita. Trump ha declarado que el estrecho, por el que antes de la guerra pasaba una quinta parte del petróleo y gas mundial, es “territorio estadounidense” y está abierto con normalidad. Irán responde que la incapacidad de Washington de reabrirlo es mayor que la distancia que le separa de Ormuz.Los aliados, en el punto de mira. Trump ha arremetido contra Omán, por negociar con Irán un peaje para los barcos en Ormuz, y contra Corea del Sur, a la que ha recortado maniobras militares por, según él, no apoyar la guerra ni cumplir sus inversiones prometidas.Un mundo que busca alternativas. Japón ha reforzado lazos con Australia. Arabia Saudí, Pakistán y Turquía han firmado un acuerdo de defensa mutua, y China ha enviado a su canciller a Seúl. Según el analista Trita Parsi, la presión de Washington solo ha aumentado la escalada, sin lograr la capitulación de Irán.©Foto: Abedin Taherkenareh (EFE)Si quieres saber más, puedes leer aquí.