Seis meses después del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, que según el presidente Donald Trump sería de corta duración, el conflicto hizo metástasis en una crisis regional prolongada, con costos militares crecientes, presión económica generalizada, escasas perspectivas de una salida inmediata y un efecto que trastocó a Europa.El sexto mes se cumple este viernes, pero la fecha llega sin una victoria clara para ninguna de las partes, además de nuevas presiones de la administración Trump contra terceros países que sirvan de “salvavidas” económicos para el gobierno de Teherán. “Tras seis meses de conflicto, Irán se ha erigido como el vencedor estratégico y cuanto más tarde la administración Trump en alcanzar una solución duradera, más tendrá que perder EU”, señaló un análisis de Damian Murphy, Alison McManus y Andrew Miller para el Centro del Progreso Americano.

Al comienzo de la guerra, 27 por ciento de los estadunidenses aprobaba los ataques, frente a 43 por ciento que los rechazaba.

Seis meses después, 31 por ciento los apoya y 63 por ciento se opone, según un sondeo Reuters/Ipsos.Las encuestas muestran que el descontento con la guerra tiene un trasfondo económico.

Antes del conflicto, el galón de gasolina rondaba los tres dólares en promedio; ahora se ubica un dólar más alto, un dato que, según expertos, podría impactar el desenlace de las elecciones intermedias del 3 de noviembre.Lo que comenzó como una campaña aérea el 28 de febrero pronto se convirtió en una guerra regional de desgaste.