Eva DalloActualizado Jueves,
agosto
20:00Agencias meteorol�gicas de todo el mundo confirman lo que hemos detectado durante todo el verano, con deleite e inquietud a partes iguales: el agua del mar est� muy caliente. Concretamente, el Copernicus Marine Service, nombre que recibe el servicio marino del programa europeo de observaci�n de la Tierra, ha se�alado que el 29 de junio de 2026 algunas zonas del Mediterr�neo llegaron a registrar temperaturas ocho grados por encima de la media.Ahora, las mismas agencias advierten de que dicho calentamiento, que tambi�n ha tenido su r�plica en el Pac�fico, podr�a provocar que El Ni�o, uno de los fen�menos clim�ticos con m�s impacto a nivel mundial, crezca en los pr�ximos meses hasta convertirse en S�per Ni�o. Las �ltimas estimaciones de la NOAA, la agencia meteorol�gica de los Estados Unidos que se encarga de monitorizarlo, hablan de un 90% de probabilidad de que as� sea.El Ni�o se repite de manera c�clica y tiene su origen en cambios en la temperatura del agua y en la circulaci�n atmosf�rica del Pac�fico Sur. Sus efectos se hacen notar en todo el mundo, principalmente en Am�rica del Sur, el sur de Estados Unidos, el Cuerno de �frica y Asia central, con precipitaciones por encima de lo normal que pueden causar inundaciones y corrimientos de tierras, y Centroam�rica, el norte de Sudam�rica, Australia e Indonesia, donde acarrea sequ�as acusadas.En Espa�a, un S�per Ni�o como el que se podr�a estar gestando puede provocar temperaturas considerablemente m�s altas de lo normal y la llegada de borrascas m�s activas durante el invierno. "El Ni�o tendr� un impacto global. Seguramente la temperatura del planeta aumentar� aceleradamente entre finales de 2026 y comienzos de 2027. Pero tambi�n muchas regiones del mundo registrar�n lluvias m�s intensas o sequ�as prolongadas, dependiendo de la regi�n", apunta, en esta l�nea, Diego Campos, investigador del grupo de Servicios Clim�ticos del Barcelona Supercomputing Center - Centro Nacional de Supercomputaci�n (BSC - CNS). "En el Mediterr�neo Occidental se ha documentado que El Ni�o asocia un aumento de las precipitaciones durante el oto�o previo a su pico (septiembre-octubre-noviembre) y una reducci�n de las precipitaciones en la primavera posterior (marzo-abril-mayo) ", a�ade el investigador.Se�ales clarasLas se�ales que apuntan a un Ni�o extremo este a�o, a�ade Campos, son claras: "Principalmente las altas anomal�as de contenido de calor y el fuerte acoplamiento oc�ano-atm�sfera permiten que el fen�meno contin�e creciendo en intensidad. El fuerte acoplamiento funciona casi como una perfecta m�quina de calentamiento: durante los �ltimos meses se han observado en el Pac�fico occidental m�ltiples pulsos de viento del oeste, lo cual favorece la propagaci�n de ondas oce�nicas que contribuyen al calentamiento de la superficie. Esto, a su vez, reduce a�n m�s la intensidad de los vientos del este (vientos alisios), lo que retroalimenta el sistema".Campos se�ala que "El Ni�o est� en un estado muy saludable y fortaleci�ndose. Se espera que llegue a superar a los eventos m�s intensos medidos anteriormente, como El Ni�o 2015-16 o El Ni�o 1997-98". Considerados dos de los episodios clim�ticos m�s importantes de los que se tienen registros, ambos llegaron a alterar los patrones de precipitaci�n, temperatura y circulaci�n atmosf�rica tanto en los tr�picos como en regiones extra tropicales. En Espa�a, 1997 fue un a�o an�malo desde el punto de vista de la meteorolog�a, pues mientras febrero, marzo y abril resultaron ser meses especialmente secos y c�lidos, el verano fue inusualmente tormentoso y septiembre registr� lluvias torrenciales.Los corales nos se�alanAhora, la NOAA alerta de que el contenido de calor en las capas subsuperficiales del oc�ano est� siguiendo una evoluci�n m�s c�lida que la observada en 1997-98 y 2015-16 en fases equivalentes. Una de las caracter�sticas de El Ni�o es, sin embargo, tal y como se�alan los expertos, la dificultad para predecir la intensidad que alcanzar�. Otra de las inc�gnitas que lo rodean es si el calentamiento global antropog�nico -causado por el ser humano- le afecta de alguna manera, debido a la falta de datos y su gran variabilidad.Sin embargo, un estudio de investigadores de Estados Unidos y Escocia liderados por la experta en cambio clim�tico de la Universidad de Michigan Julia Cole ha establecido, por primera vez, una relaci�n entre ambos.Esto ha sido posible gracias a un testigo de excepci�n: el coral de las Islas Gal�pagos. El an�lisis de corales vivos, as� como de esqueletos, ha permitido a Cole y su equipo reconstruir la evoluci�n de las temperaturas del Pac�fico Ecuatorial durante los �ltimos 1.000 a�os. Debido a los registros limitados y a la gran variabilidad natural de El Ni�o, hasta ahora hab�a sido dif�cil determinar si los cambios observados ten�an vinculaci�n con el calentamiento causado por los seres humanos.Los autores de este estudio publicado este jueves en la revista Science cotejaron los datos con simulaciones pre-industriales de 12 modelos clim�ticos. De su an�lisis se desprende que los cambios de temperatura en d�cadas recientes no responden a la variabilidad natural, y que el calentamiento global, especialmente durante los �ltimos 40 a�os, ha hecho que los episodios de El Ni�o sean m�s frecuentes e intensos.Si la tendencia contin�a, a�aden los investigadores, sus efectos ser�n mayores tanto en el Pac�fico tropical como fuera de �l, amplificando una de las fuentes m�s importantes del mundo de fen�menos meteorol�gicos extremos.














