Jaume Olmos es el director de la escuela rural de Benavites y Quart de les Valls (Valencia), un centro de Infantil y Primaria que escolariza a los 240 ni�os de estos dos municipios y que cuenta con dos aularios independientes. Uno de ellos es un edificio prefabricado y el otro, a la espera desde hace siete a�os a que se realice una reforma estructural, tiene el ba�o en mitad del patio, no dispone de conserjer�a ni de despachos, y utiliza el comedor tambi�n como aula. Los ni�os resuelven los problemas de Matem�ticas junto a la cocina, mientras la cocinera prepara las bandejas del c�tering y entran y salen los monitores. Hay ruido y olores. No es, ciertamente, el mejor lugar para el aprendizaje.�El estado del centro es un reflejo de la importancia que se da a la educaci�n y de lo que nos valoran las autoridades. En la escuela rural se permiten todo tipo de singularidades: hemos normalizado la precariedad�, lamenta este maestro, que ha sido denunciado por la Conselleria de Sanidad por utilizar el comedor como aula, al no garantizarse las medidas higi�nico-sanitarias adecuadas. Se trata de una situaci�n peculiar, pues es la Generalitat -a trav�s de Sanidad- la que rega�a a una escuela p�blica de la Conselleria de Educaci�n, que tambi�n pertenece a la propia Generalitat. El director, en medio del conflicto, no tiene posibilidad de resolver la situaci�n. Y as� llevan cinco a�os.Al lado de Jaume Olmos est� Victoria Garc�a Castell�, directora del instituto p�blico Altos Hornos de Sagunto (Valencia), que asegura que �no se trata de un caso aislado� y que �ocurre tambi�n en otros centros�. Esta profesora de Geograf�a e Historia con m�s de dos d�cadas de experiencia cuenta que �en un colegio cercano del Puerto de Sagunto tambi�n tienen que dar la clase en el comedor, e incluso en la biblioteca y en los despachos�. �A nosotros, con el n�mero de grupos que tenemos, nos est� faltando un aula y tambi�n estamos pensando en usar la cafeter�a�, reconoce.EL MUNDO ha reunido a Olmos, a Garc�a Castell� y a otros seis directores de colegios e institutos p�blicos valencianos para hablar del estado de la educaci�n ante la llegada del nuevo curso, marcado por el malestar de los profesores ante las crecientes dificultades con las que se encuentran para desempe�ar su tarea en una sociedad en transformaci�n. El encuentro tiene lugar un centro educativo de la ciudad de Valencia sin aire acondicionado, donde se registra una temperatura de 35 grados. El aula est� vac�a, pero no es dif�cil imaginar el calor que puede sentir la treintena de adolescentes que suele ocuparla. �As� est� la mayor�a de los centros�, dicen los directores encogi�ndose de hombros.Directores que dimitenLa Comunidad Valenciana fue el principal foco de las protestas de los docentes durante el curso pasado, con una huelga prolongada y numerosas jornadas de paro. En ellas tambi�n tuvieron mucho protagonismo los directores de los centros, figuras t�cnicas de peso vinculadas a la administraci�n que suelen permanecer al margen de estas reivindicaciones. Esta vez la situaci�n cambi�. Jaume Olmos y otros 137 directores de escuelas p�blicas, 77 jefes de estudios y 56 secretarios, as� como 19 funcionarios con distintos niveles de responsabilidad, presentaron por escrito su dimisi�n ante la Conselleria como un �grito de socorro� por haber llegado �a una situaci�n l�mite�. La Generalitat del PP ha cedido en algunas cuestiones laborales, pero en septiembre seguir�n las negociaciones y no se descarta que haya nuevas movilizaciones.Los ocho directores entrevistados para este reportaje forman parte de ese grupo que present� su dimisi�n, que deber�n ratificar en septiembre. Las principales razones de su protesta son la falta de medios para atender al creciente n�mero de alumnos con necesidades especiales de aprendizaje, y un aumento de la burocracia y de sus tareas que se ha intensificado desde la aprobaci�n en 2020 de la Lomloe, m�s conocida como la Ley Cela�.�La escuela no se ha adaptado a los cambios sociales que se han producido en los �ltimos a�os. Las leyes educativas van por un lado y la realidad por otro�, comienza Silvia Garc�a Merino, directora del IES Marjanade Chiva (Valencia).�Hay m�s necesidades de aprendizaje, m�s inmigraci�n, m�s familias desestructuradas y por eso son necesarios m�s recursos para acceder a una inclusi�n real. Los profesores ahora somos tambi�n pap�s y mam�s, cuidadores, psic�logos, enfermeros... Hacemos de todo menos nuestro trabajo�, se�ala Ismael Donet, director del CEIP V�ctor Oroval Tom�s de Carcaixent.�El 10% de nuestro alumnado es ucraniano. Vienen de sufrir situaciones violentas y est�n con estr�s postraum�tico. Necesitamos personal especializado�, apunta, por su parte, Victoria Garc�a Castell�.�El aula TEA antes eran s�lo para ni�os con trastorno del espectro autista, pero la Administraci�n nos llam� y nos dijo que ten�a que meter a un ni�o de acogida, prometiendo un recurso que tarda meses en llegar, con lo que el aula se encuentra tensionada�, prosigue Juan Jos� Rodr�guez, director del CEIP Teodoro Llorente de Valencia.�Los protocolos son necesarios y no estamos en contra de una burocracia con sentido, pero, con la situaci�n actual, puedo dedicar toda mi jornada de trabajo s�lo a gestionar los t�tulos�, indica Eva Bisquert, directora del IES Ramon Llull, en la misma ciudad.Septiembre de huelgasQuejas similares a �stas se repiten en los centros de otras comunidades aut�nomas, que son las encargadas de gestionar la educaci�n. Para septiembre hay programadashuelgas en la Comunidad de Madrid y en Catalu�a, as� como movilizaciones en toda Espa�a impulsadas por el sindicato CSIF que podr�an desembocar en un paro nacional. Las denuncias van contra los gobiernos auton�micos, pero tambi�n contra el Gobierno de Pedro S�nchez. �Esta no es una situaci�n pol�tica puntual, sino una pol�tica de Estado que progresivamente va deteriorando los servicios p�blicos, vaciando de contenido la profesi�n docente y la creaci�n del conocimiento, y llen�ndonos cada vez de m�s papeles y m�s trabajo. La escuela se ha convertido en una ONG para que la sociedad funcione�, insiste Garc�a Castell�.La comunidad educativa reclama �soluciones de Estado� y afea al Gobierno que no haya cumplido con lo que prometi� a pesar de que dijo que �sta iba a ser �la legislatura del profesorado�. En enero de 2022, la entonces ministra Pilar Alegr�a present� un conjunto con 24 propuestas para reformar la profesi�n que inclu�a un novedoso sistema de evaluaci�n de los profesores vinculado a retribuciones profesionales, algo que mejorar�a la situaci�n de los docentes, al establecer una verdadera carrera profesional que les permitiera progresar en funci�n de sus intereses. Pero nada se ha hecho.La �nica medida relacionada con los docentes ha sido aprobar un proyecto de ley, que actualmente se encuentra en el Congreso de los Diputados, para rebajar el n�mero de alumnos por aula y limitar la jornada lectiva del profesorado. Est� previsto que a partir de septiembre el Gobierno y los sindicatos comiencen a negociar el ingreso en la funci�n docente, con la revisi�n de la carrera de Magisterio, las pr�cticas y los temarios de las oposiciones.Pero, a un a�o de las elecciones generales, nadie en la comunidad educativa cree que se produzcan demasiados avances debido al desgaste electoral que generan este tipo de reformas, que ning�n Gobierno ha logrado poner en marcha."Todo el esfuerzo"Profesores y directores celebran la bajada de las ratios, pero creen que de poco servir� si no va a acompa�ada de una financiaci�n adecuada. �En el papel todo es muy bonito, pero el problema es c�mo se materializa, y son los profesores, al final, los que hacen todo el esfuerzo. La Lomloe, por ejemplo, apuesta por la inclusi�n, pero es apostar por algo sin poner recursos�, se queja Jaume Olmos, que tiene en su colegio a m�s de un 40% de alumnos con necesidades de aprendizaje.Lo sabe bien Paula Montesinos, la directora orquesta de la escuela infantil El Tabalet de Benifair� de les Valls. Adem�s de este cargo, ha asumido las tareas de la jefa de estudios, de las secretarias, de todas las coordinadoras docentes y hasta de la encargada del comedor y del conserje. �Yo lo hago todo, hasta abrir y cerrar la puerta de la escuela, responder al tel�fono y colgar los carteles�, expresa esta maestra, que tambi�n est� abocada a encargarse de �todas las programaciones, todas las evaluaciones y toda la gesti�n con las familias�.El caso de las trabajadoras de la educaci�n de 0-3 a�os, que en mayo protagonizaron una sonada protesta a nivel nacional, es especialmente �cr�tico� por su precariedad, falta de inversi�n p�blica y plantillas insuficientes, con sueldos que apenas superan el salario m�nimo a pesar de tratarse de un trabajo con elevada responsabilidad sobre ni�os muy peque�os.Pero tambi�n ocurre igual, por toda Espa�a, en colegios, institutos, centros de Formaci�n Profesional y centros de ense�anzas art�sticas. El Conservatorio Superior de Danza de Valencia, por ejemplo, est� en un edificio con una �red el�ctrica de los a�os 70�, unos �ba�os que se atascan constantemente� y una �caldera que est� estropeada�. �Son alumnos de danza, que se mueven constantemente, pero no tenemos ni duchas�, lamenta M�nica Palerm, la jefa de Estudios. Su reflexi�n final es pesimista: �Vamos tragando nosotros y van tragando los alumnos. Al final, por su vocaci�n, aceptan dar la clase en unas condiciones que no son dignas�.A su lado, Eva Bisquert constata: �Estamos educando en la aceptaci�n de la precariedad�.