España, Suecia, Países Bajos y Polonia quieren aprovechar la reunión informal de ministros de Exteriores de la semana que viene en Irlanda para volver a abrir el melón de usar los activos rusos congelados en territorio europeo para ayudar a Ucrania, pese al estrepitoso fracaso en los intentos del bloque comunitario de convencer a Bélgica, en diciembre pasado, para que aceptara una maniobra que el país que aloja la mayor parte de esos activos teme que le reporte duras represalias de Moscú.En una carta dirigida a la alta representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, y otros altos responsables de la Comisión Europea, la ministra de Exteriores sueca, Maria Malmer Stenergard; el español José Manuel Albares; y sus colegas polaco y neerlandés, Radoslaw Sikorski y Tom Berendsen, instan a la Comisión Europea a explorar “nuevas opciones” para el uso de estos fondos. Advierten de que el préstamo de 90.000 millones aprobado como alternativa a la vía de los activos congelados no es suficiente para mantener a flote a Kiev y sus esfuerzos defensivos, sobre todo ante la falta de perspectivas de que el presidente ruso, Vladímir Putin, ponga fin a la guerra.“El préstamo de apoyo a Ucrania [de 90.000 millones de euros] está marcando una diferencia significativa, pero todos somos conscientes de que no bastará”, escriben los altos responsables europeos en una misiva enviada también a la ministra de Exteriores irlandesa, Helen McEntee, cuyo país ostenta este semestre la presidencia rotatoria europea, así como a los comisarios de Economía, Valdis Dombrovskis, y de Ampliación, Marta Kos. La carta, fechada este jueves, llega poco después de que varios líderes del bloque y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, viajaran a Kiev con motivo del 35º aniversario de la independencia de Ucrania de la URSS para reafirmar el apoyo “inquebrantable y concreto” de Europa al país, que lleva más de cuatro años sufriendo ataques de su vecino. Durante la visita, la Comisión Europea liberó 6.100 millones de euros del préstamo acordado destinado a la compra de material bélico, sobre todo para la defensa antiaérea.Estos esfuerzos, sin embargo, se quedan cortos, según consideran los países firmantes de la carta, adelantada por el Financial Times y que ha podido consultar EL PAÍS. “Ucrania necesita más apoyo financiero tanto a corto como a largo plazo (…) creemos que ha llegado el momento de volver a abordar la cuestión de cómo podemos aprovechar más el uso de los activos inmovilizados rusos en beneficio de Ucrania”, subrayan los ministros, para quienes el uso de ese dinero, más de 200.000 millones de euros, sería “no solamente un importante instrumento para mostrar nuestro apoyo a Ucrania, sino también una herramienta poderosa para aumentar la presión sobre Rusia”.Sin aludir directamente a Bélgica, el principal obstáculo al uso de los activos congelados rusos, en su mayoría resguardados en la institución Euroclear, con sede en Bruselas, los firmantes reconocen ser “muy conscientes” de la “complejidad” de su propuesta.De hecho, la postura belga no ha cambiado. Fuentes conocedoras de las reticencias belgas —compartidas por otras capitales que se escudaron en la negativa de ese país para no manifestar abiertamente su oposición— afirman que sus reservas no solo no han cambiado, sino que consideran que ahora la situación es “incluso más preocupante”. Sobre todo, después de que un tribunal de apelaciones ruso haya confirmado una condena de jueces de Moscú a Euroclear que en mayo le ordenaron pagar 250.000 millones de dólares (más de 214.000 millones de euros) por compensación de daños e intereses derivados de su retención desde el inicio de la guerra.“Tenemos que buscar soluciones que tengan en cuenta los intereses legítimos”, señalan. Para ello, proponen que se invite a un grupo de “expertos técnicos” de la Comisión a “explorar”, junto con las capitales, “nuevas opciones” sobre cómo usar los activos congelados para Ucrania que garanticen que el riesgo es asumido por “todos” y que “ningún Estado miembro soporta una carga desproporcionada”, en mención indirecta a Bélgica.Los ministros quieren que la cuestión sea debatida en el próximo Gymnich, la cumbre informal que se celebra cada seis meses en el país que ostenta en ese periodo la presidencia de turno del Consejo de la UE. La próxima cita tendrá lugar los próximos martes y miércoles en la localidad irlandesa de Wicklow.Aunque en las reuniones informales no se toman decisiones en firme, el formato sirve para debatir políticas a desarrollar el resto del curso político. También se espera que varios ministros aprovechen la cita política para reflotar las “opciones” propuestas a comienzos de verano para restringir el comercio con los asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania, en medio de un repunte de la violencia de los colonos radicales y los planes del Gobierno israelí de expandir el polémico asentamiento E1, muy criticado por países occidentales.
España, Suecia, Países Bajos y Polonia presionan para reabrir el debate de los activos rusos congelados y ayudar así a Ucrania
Pese a la negativa de Bélgica, los ministros de Exteriores advierten de que el préstamo de 90.000 millones ya aprobado no basta y reclaman “nuevas opciones” sobre los fondos de Moscú












