Bruselas y Berlín aumentan la presión sobre Bélgica para que acepte el uso del dinero de Moscú para financiar las necesidades civiles y militares de Kiev

La Comisión Europea quiere financiar a Ucrania con los activos financieros de Rusia congelados en la UE por la invasión. Bélgica, donde está depositada la mayor parte de este dinero, unos 185.000 millones, se resiste. Teme que posteriores reclamaciones rusas le obliguen a devolver cantidades ingentes para su presupuesto. Y Moscú, por su parte, añade leña al fuego con amenazas de alto voltaje: el vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, el expresidente Dmitri Medvédev, ha advertido que si la Unión da ese paso lo considerará “un casus belli” (motivo de guerra). Sus palabras llegan apenas dos días después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, declarara que su país se encuentra listo para una contienda bélica con Europa “ya mismo”.

Durante todo el otoño, la UE está barajando la idea de usar buena parte de los 210.000 millones en activos financieros rusos para darle un crédito a Ucrania que financien sus necesidades civiles y militares en 2026 y 2027. En total, sería un préstamo de unos 90.000 millones que después el país invadido tendría que devolver con las reparaciones de guerra a pagar por Moscú si llega ese caso, según la propuesta concreta presentada este miércoles por la Comisión Europea. Pero Moscú lo rechaza.