En el Madrid de la década de 1920 una serie de jóvenes, en la Residencia de Estudiantes, jugaban a cambiar el mundo entre versos, metáforas, sombreros calados y experimentos vanguardistas. Aquel refugio de elegancia, talento y libertad fue un espacio de encuentro donde tres mentes fundieron sus destinos en una alianza afectiva. Esta la formaron Federico García Lorca, Salvador Dalí y Margarita Manso Robledo.En la penumbra de una madrugada sus pasos los llevaron ante el silencio del cementerio de San Martín. Lo que allí ocurrió se lo relató, en 1986, Salvador Dalí al hispanista Ian Gibson. Sus palabras fueron una descripción teatral, erótica y dignas de una tragedia clásica. Dalí sentía por Federico una devoción intelectual y afectiva. Aunque había una cosa que le aterrorizaba y era ceder al cortejo apasionado del poeta. En un retorcido juego de dominación, voyerismo e inhibición, Dalí impuso una condición para consumar la intimidad de ambos. García Lorca debía poseer primero a una mujer y Dalí presenciaría el acto desde la penumbra.Federico García Lorca y Margarita Manso se unieron en lo que acabaría siendo la única experiencia heterosexual del poetaEn aquel lugar lúgubre, frío, silencioso y respetuoso Federico García Lorca y Margarita Manso se unieron en lo que acabaría siendo la única experiencia heterosexual del poeta. Dalí contempló la escena a pocos metros, en la penumbra, fascinado por el misterio de la carne y la solemnidad del lugar. Aquel acto no debía significar nada más. Era un peaje que el poeta debía pagar para pasar a un nivel superior. Esperaba que una vez finalizada aquella experiencia rechazara a la mujer y solo tuviera ojos para él. Federico no despreció a Margarita. La acunó suavemente en sus brazos entre las sombras de las lápidas. Ahí fue cuando le recitó los primeros versos que después quedarían inmortalizados en el Romancero gitano.Aquel nivel superior del que hablábamos nunca se produjo. El escritor Max Aub explicó en Conversaciones con Buñuel que Dalí le comentó la pasión que Federico sentía por él. “Todo el mundo sabía que estaba muy enamorado de mí”. Federico intentó tener relaciones con Dalí, pero este se negó y “se quedó en una cosa puramente platónica y en admiración”.Salvador Dalí y Federico García Lorca en 1925, amigos y casi amantesAjuntament de BarcelonaAquellos versos acabaron siendo el poema Muerto de amor. En sus versos García Lorca transmitió la realidad de las lápidas frías del cementerio, la atmósfera brumosa, las miradas furtivas, los guardias civiles y los cuatro faroles que alumbran los ataúdes. Lo que en el cementerio de San Martín fue imposición y voyerismo por parte de Dalí, al pasarlo al papel García Lorca lo transformó en un diálogo desgarrador entre un hijo que se consume por un deseo insoportable y una madre que intenta cerrar las puertas al destino sin conseguirlo. Margarita Manso, la mujer liberal que aceptó ejercer de puente entre dos genios, quedó inmortalizada en ese poema, convirtiéndola en un mito poético.Más allá del mito: la mujer sin sombreroComo ocurre demasiadas veces el paso del tiempo comete injusticias. Esto es lo que le sucedió a Margarita Manso, que la redujeron a la condición de fetiche erótico o una simple anécdota entre Dalí y Federico. Estudiante destacada de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, no necesitaba estar a la sombra de nadie para brillar. Era una mujer culta, rebelde, soñadora, moderna, que vivía su condición femenina y su sexualidad sin pedir disculpas ni permiso a nadie.Junto a Maruja Mallo, Salvador Dalí y Federico García Lorca, Margarita Manso encarnó la provocación del grupo conocido como “Las Sinsombrero”. En una España decimonónica, donde cualquier provocación se consideraba un desafío a la moral establecida, ellos decidieron cruzar la Puerta del Sol sin sombrero en sus cabezas. Ellas exhibieron su libertad, anticipándose a la emancipación de las mujeres. Este gesto tan simple provocó el escándalo de los transeúntes, los cuales comenzaron a arrojarles piedras al grito de “¡maricones!”. Esto les obligó a refugiarse en el metro.En 1933 contrajo matrimonio con el pintor e ilustrador Alfonso Ponce de León Cabello, una de las figuras más prometedoras de la vanguardia plástica española. Viajaron a París, Allí se relacionaron con la Escuela de París y se hicieron amigos de Picasso. La historia de amor de Alfonso y Margarita fue apasionada, a pesar de las discrepancias ideológicas entre ambos. Alfonso militaba en Falange y Margarita simpatizaba con las ideas de la izquierda republicana. Esto no fue un inconveniente para mantener viva la devoción artística y vital que les unía.Alfonso Ponce de León Cabello se casó con Margarita Manso en 1933Vicente F CalatayudEl refugio del silencio y los versos clandestinosCon el estallido de la Guerra Civil las cosas cambiaron. El 18 de agosto de 1936 fusilaron a Federico García Lorca en los barrancos de Viznar, al ser un símbolo de la cultura progresista, su enfrentamiento con la burguesía local, su genio arrebatador y su condición de homosexual. El 20 de septiembre de 1936 Alfonso Ponce de León era detenido al salir de su casa, en el paseo de la Castellana número 2, juzgado en la Checa de Fomento. Nueve días después su cadáver fue encontrado en una cuneta en Vicálvaro.En poco más de un mes dos hombres importantes en su vida fueron asesinados. A estos se unió el asesinato de su suegro, Juan Ponce de León y su cuñado Guillermo el 30 de septiembre de 1936 en Vallecas, y su otro cuñado Juan el 7 de noviembre de 1936 en Paracuellos del Jarama. Destrozada se marchó a Italia con su hermana pequeña. En 1938 regresó a España y se instaló en Burgos, bajo la protección del poeta Dionisio Ridruejo, amigo íntimo de su marido. En 1940 contrajo matrimonio con el endocrino Enrique Conde Gargollo, quien se encargaría, años después, en preparar la edición oficial de las obras completas de José Antonio Primo de Rivera.Margarita Manso perteneció al grupo Las Sinsombrero,Archivo de la familia Conde MansoEl matrimonio tuvo tres hijos, Enrique, Luis y Margarita. Se afilió a la Sección Femenina y se refugió en la religión, borrando cualquier rastro de su pasado republicano. En su memoria quedó haber caminado sin sombrero por la Puerta del Sol, Las Sinsombrero, aquella noche en el cementerio de San Martín con García Lorca y Dalí, su amistad con Picasso, la dedicatoria del poema en el Cancionero gitano, y su primer marido Alfonso Ponce de León.Falleció en Madrid el 28 de julio de 1960, a los 51 años. Durante sus últimos años llevó una vida silenciosa y podríamos decir monástica. Por las noches, cuando su casa estaba a oscuras, se acercaba a las camas de sus hijos y les susurraba al oído poemas de García Lorca. Aquellos versos mantenían viva la memoria de su juventud y la añorada libertad.Margarita MansoFalleció en Madrid el 28 de julio de 1960, a los 51 añosLa faceta intrépida y cautivadora de Margarita Manso permaneció oculta para sus hijos, quienes solo la conocían como esposa y madre. Aunque la medicina atribuyó su fallecimiento al cáncer de pecho, personas allegadas y cercanas a ella aseguraron que en realidad murió de pena. Su vida terminó de consumirse el 20 de septiembre de 1936, incapaz de resistir el luto por la muerte de su amigo Federico García Lorca y la de Alfonso Ponce de León, el gran amor de su vida.
La historia oculta de Margarita Manso, la Sinsombrero que unió a Lorca y Dalí
Una noche entre lápidas, unos versos clandestinos y una mujer condenada al olvido que pasó sus último años en silencio










