El psiquiatra forense del FBI Gregory Saathoff centró la fase final del juicio a Lindsay Clancy en Massachusetts con un testimonio sobre su responsabilidad penal. (Greg Derr/Pool via REUTERS)La declaración del psiquiatra forense del FBI, Dr. Gregory Saathoff, ha sido el foco central en la fase final del juicio a Lindsay Clancy en Massachusetts. Su testimonio, presentado ante el Tribunal Superior de Plymouth, puso en duda la explicación de la defensa sobre el estado mental de la acusada y aportó elementos clave para la evaluación de su responsabilidad penal.El Dr. Saathoff, experto en psiquiatría forense y miembro de la Unidad de Análisis de Conducta del FBI, fue convocado por la fiscalía como último testigo. Expuso, en respuesta a la fiscal Jennifer Sprague, que las elecciones de Clancy durante los hechos evidencian “control” en cada paso realizado.PUBLICIDADSaathoff declaró ante el Tribunal Superior de Plymouth que Lindsay Clancy mostró control y coherencia en las decisiones que tomó durante los hechos 8Greg Derr/Pool via REUTERS)Saathoff detalló que, aunque la acusada manifestó haber escuchado una voz que le impulsó a actuar, no hubo indicios de que esa supuesta alucinación le indicara detalles sobre el método, el lugar o el orden en que debía proceder. “No hubo instrucciones, pero ella pudo ejecutar todas esas decisiones”, explicó el especialista.El psiquiatra enfatizó que la rapidez y precisión con la que Clancy actuó, durante el tiempo en que su esposo estaba fuera, refleja capacidad organizativa y dominio de la situación. Los tres niños fueron estrangulados con bandas de ejercicio en el sótano; después, Clancy intentó terminar con su vida. Para Saathoff, esto sugiere que, pese a su estado emocional, mantuvo el control de la secuencia de acciones.PUBLICIDADLa defensa sostiene que Clancy padecía psicosis posparto, una afección vinculada a cambios hormonales, estrés y privación de sueño, que afecta la percepción de la realidad. El abogado Kevin Reddington argumenta que la acusada actuó bajo ese cuadro, por lo que no debe ser considerada penalmente responsable.Sin embargo, el testigo convocado por la fiscalía negó que existieran elementos clínicos que respalden este diagnóstico. Saathoff consideró inusual que la voz desapareciera inmediatamente tras el suceso, como relató Clancy, y precisó: “Cometer el acto no cura la voz. Nunca había visto algo así”. Además, el psiquiatra mencionó que Clancy proporcionó versiones contradictorias sobre el momento en que comenzó a oír esa voz.PUBLICIDADDurante el contrainterrogatorio, la defensa intentó poner en tela de juicio la experiencia de Saathoff en psiquiatría materna y su relación con organismos de seguridad. El psiquiatra explicó que atendió a mujeres con psicosis posparto en hospitales estatales durante los años 80 y 90. En la actualidad, su investigación se orienta hacia temas de violencia y seguridad nacional, aunque mantiene su especialidad en salud mental.La defensa de Lindsay Clancy argumenta que la acusada padecía psicosis posparto y que ese cuadro anulaba su responsabilidad penal (Greg Derr/The Patriot Ledger/Pool via REUTERS)Este episodio cerró la fase testimonial, abriendo paso a los alegatos finales, instancia en la que el jurado deberá deliberar sobre la responsabilidad de Clancy.El veredicto tendrá consecuencias inmediatas: una condena por asesinato en primer grado implica cadena perpetua sin libertad condicional. Si el jurado determina que Clancy padece una enfermedad mental que anula su responsabilidad, la ley prevé su ingreso a un hospital psiquiátrico estatal.PUBLICIDADEl psicólogo forense Kirk Heilbrun compareció también ante el tribunal y aportó argumentos que debilitaron la defensa. Según Associated Press, Heilbrun afirmó que Lindsay Clancy “conservaba la facultad de distinguir entre el bien y el mal” cuando cometió el crimen. El especialista calificó la supuesta alucinación auditiva como un relato “sin sustento clínico”, señalando que el surgimiento y desaparición puntual de la voz durante el lapso del crimen es un patrón muy inusual en psiquiatría.Testimonio del psicólogo forense Dr. Kirk Heilbrun, testigo de refutación de la fiscalía, durante el juicio de Clancy en el Tribunal Superior de Plymouth, Plymouth, Massachusetts, EE. UU., 25 de agosto de 2026. (Greg Derr/Pool vía REUTERS)Heilbrun sostuvo que, aunque Clancy padece trastorno bipolar tipo 2, este diagnóstico no implica necesariamente la presencia de brotes psicóticos agudos ni la incapacidad de comprender la ilicitud de los actos. El perito de la fiscalía basó sus conclusiones en una evaluación directa realizada en abril y explicó que la acusada actuó movida por deseos suicidas y el temor de dejar solos a sus hijos, lo cual se refleja en la frase que Clancy admitió haber pronunciado: “Ve a Dios, bebé”.PUBLICIDADEl testimonio de Heilbrun, sumado al de Saathoff, consolidó la posición de la fiscalía: si bien la acusada enfrenta problemas psiquiátricos, estos no borran su responsabilidad penal.Quien atraviese momentos de angustia puede comunicarse en Estados Unidos con la línea nacional de prevención del suicidio y crisis 988, o solicitar orientación a la National Alliance on Mental Illness llamando al 1-800-950-NAMI (6264).
Juicio a Lindsay Clancy: el psiquiatra del FBI declara como último testigo y afirma que actuó con control
Gregory Saathoff cerró la etapa de pruebas al cuestionar la hipótesis de psicosis posparto argumentando que la acusada ejecutó sus acciones de forma coherente. Con la evidencia presentada, el proceso en Massachusetts ingresa en su fase decisiva para definir la responsabilidad penal











