Más contenidoAjustes en el régimen franco y el nearshoring son factores que han impulsado a las zonas a incluir los servicios en sus actividades.Ya no solo se dedican a la actividad industrial y logística, sino que han incluido de manera progresiva, un abanico de servicios que las ponen a tono con los mercados internacionales. Foto: Zona Franca La Cayena.26.08.2026 10:59 Actualizado: 26.08.2026 10:59

Uno de los instrumentos con que cuenta el país para promover procesos industriales de bienes y, ahora prestación de servicios, destinados a los mercados externos, son las zonas francas. El 40 por ciento de las que hay aprobadas en el país están en la región Caribe, una zona privilegiada por su ubicación geográfica que le facilita su conexión con el mundo.Las zonas francas del Caribe Colombiano han dado un paso hacia la diversificación de su actividad. Se trata de cambios impulsados por varios factores. Uno de ellos, según ProColombia, es el nearshoring, que ha llevado a empresas internacionales, particularmente de Estados Unidos, a buscar proveedores y centros de operación más próximos a sus mercados.Para analistas como Edgar Martínez, experto en el régimen franco y ex director de la Cámara de Zonas Francas de la Andi, los ajustes en el régimen franco que incorpora instrumentos relacionados con la economía digital y contempla expresamente a los usuarios industriales de servicios, han impulsado este proceso de diversificación.Ese régimen permite ahora actividades como logística, tecnologías de información, procesamiento y transmisión de datos, soporte técnico, mantenimiento, auditoría, administración, consultoría y actividades similares.Para las empresas, la combinación de incentivos del régimen con talento, infraestructura y acceso a mercados internacionales hace más atractiva la región. Así como el hecho de que los servicios modernos requieren menos inversión física y generan márgenes más altos y además son más resilientes ante choques logísticos o industriales y son intensivos en contratación de mano de obra calificada.Un ejemplo de la diversificación hacia la que caminan estos mecanismos, es la Zona Franca de La Candelaria, ubicada en Cartagena. El gerente de Operaciones y Comercial, Jesús Andrés Roldán, señala que hoy La Candelaria no es solamente una plataforma para producir, almacenar y movilizar mercancías, sino que se ha convertido en un ecosistema para desarrollar y exportar servicios especializados, aprovechando las capacidades empresariales, tecnológicas y logísticas que existen en Cartagena.“Aquí ya existe experiencia en servicios industriales y logísticos. Hay empresas instaladas que desarrollan actividades como administración de inventarios, almacenamiento, manipulación, empaque, reempaque, etiquetado, ensamble, reparación, mantenimiento y coordinación logística”, explica.Y agrega que no se quedan ahí. El siguiente paso “es avanzar hacia servicios con una mayor participación de conocimiento y tecnología: BPO especializado, servicios empresariales, analítica de datos, tecnología aplicada a la logística, ingeniería, mantenimiento especializado, servicios técnicos, investigación, diseño, consultoría y otros servicios profesionales susceptibles de ser comercializados internacionalmente”, explicó.Destaca que “somos el primer Usuario Operador de una Zona Franca Permanente Especial con enfoque al servicio de turismo”.Para ProColombia un caso de evolución es Barranquilla. Explica que la ciudad ha desarrollado un ecosistema de servicios globales que aprovecha su disponibilidad de talento, conectividad, ubicación geográfica y cercanía con los mercados de Norteamérica.Así, para las zonas francas de la región Caribe que han ido incorporando estas nuevas capacidades, hay un mercado natural para la internacionalización de los servicios, aprovechando la posición de la región como plataforma logística internacional. Se trata de mercados como Panamá, Estados Unidos, México, República Dominicana, Centroamérica, Chile, Brasil y otros países del Caribe y América Latina que representan oportunidades interesantes e impulsan esa diversificación.Hacia la transición energéticaPrecisamente, en esta zona del país hay desarrollo de proyectos que movilizan paneles solares e infraestructura para la energía eólica, y esto mismo impulsa los servicios especializados como ingeniería y diseño, monitoreo remoto, consultoría ambiental y energética, certificaciones, auditorías y verificación, software para eficiencia energética, servicios de formación técnica, telemetría y analítica energética.Edgar Martinez explica que en este sentido, las zonas francas de la Costa Atlántica tienen un potencial enorme para crecer en esos servicios, y la legislación deja abierta la posibilidad de que cualquier servicio pueda desarrollarse en una zona franca.“La Guajira tiene alto potencial eólico y para servicios logísticos. Cesar y Magdalena, igualmente tienen potencial solar de clase mundial y Atlántico y Bolívar, claro potencial logístico y para servicios energéticos”, señaló Martínez.Precisamente, Manuel Mercado, jefe de Operaciones de la Zona Franca de Santa Marta, explica que si bien, en este parque no hay aún actividades en materia de transición energética, “a medida que avancen esas iniciativas en la región Caribe, la Zona Franca de Santa Marta podría convertirse en un escenario propicio para el establecimiento de empresas vinculadas a este sector”.Y agregó que “por ahora, estos desarrollos se mantienen en una etapa de expectativa y de oportunidades de inversión, más que de ejecución de proyectos específicos”. Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.