La transición hacia una agricultura sostenible no es un costo, sino una inversión estratégica nacional.26 de agosto, 2026 - 08h30Muchos colegas y expertos agrícolas piensan que el éxito de la agricultura sostenible será una realidad cuando en las artes de producción agropecuarias se eliminen del todo el uso y aplicación de insumos sintéticos. Sin embargo, la visión más realista y aplicable de agricultura sostenible para los próximos 50 años no es un modelo romántico ni puramente ecológico: es un sistema híbrido, profundamente técnico, basado en gestión de suelo y agua, bioeconomía, genética avanzada, agricultura de precisión y resiliencia climática. Sostenible no significa ‘ecológico’ ni ‘orgánico’ ni ‘sin químicos’. Sostenible significa que un sistema puede mantenerse en el tiempo porque es productivo, rentable, ambientalmente responsable y socialmente justo.Quienes piensen que el éxito del comienzo de una agricultura sostenible es convencer a nuestros agricultores y campesinos de terminar el empleo de fertilizantes o pesticidas sintéticos e iniciar el uso de insumos orgánicos no tienen claro lo que involucra todo el tema; por ello, se hace necesario mencionar que la sostenibilidad requerida para el futuro es en efecto un sistema híbrido y costoso, en el que el Estado jugará un papel preponderante por su alta inversión. Como ingeniero agrónomo, puedo enumerar los más importantes componentes y factores de la producción que deben converger para iniciar una correcta agricultura sostenible, pero solo se la alcanza con la ayuda de una agricultura de precisión como estándar mínimo, que nos transporte hacia una modernización del manejo de nuestros campos, donde el monitoreo satelital y el empleo de drones nos ayuden a mejorar nuestros controles en los lotes o sectores donde se necesitan nuestros insumos.En efecto, debemos simultáneamente mejorar la gestión de nuestros suelos y el agua, porque ellos son los recursos más amenazados por el cambio climático. Sin agua disponible no podemos hablar de una agricultura productiva, y no me refiero a mantener el uso ineficiente de métodos superficiales de riego sobre suelos desnivelados. Es hora de optimizar el uso del agua de riego empleando sistemas inteligentes, como microaspersión y goteo, y ayudarse con instrumentos de precisión telemétrica conectados a los sistemas de riego. PublicidadLa agricultura nacional enfrenta cinco presiones estructurales: la degradación acelerada de suelos (erosión, pérdida de materia orgánica, compactación); escasez y mala gestión del agua (ineficiencia, pérdidas, falta de infraestructura); un sistema obsoleto y rezagado de la investigación agropecuaria, cuando lo que debe prevalecer es la edición genética; la dependencia de insumos sintéticos importados (fertilizantes, pesticidas); baja adopción tecnológica en nuestros agricultores y campesinos (digitalización, precisión, genética avanzada). La transición hacia sostenibilidad no ocurrirá espontáneamente: requiere liderazgo estatal, inversión pública inicial y un marco regulatorio estable. En nuestro planeta, los próximos 50 años traerán los eventos climatológicos más extremos, como sequías más largas o escasez de agua. Necesitamos lograr sistemas agroalimentarios resilientes al clima. La agricultura sostenible deberá diseñarse para resistir y adaptarse.La transición hacia una agricultura sostenible no es un costo, sino una inversión estratégica nacional. (O)PublicidadPublicidadPedro Álava González, ingeniero agrónomo, Sunrise, Florida, EE. UU.Publicidad¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?
Agricultura sostenible
La transición hacia una agricultura sostenible no es un costo, sino una inversión estratégica nacional.







