El Gobierno parece tropezar una y otra vez con las mismas piedras. Cuando se saca un problema de encima que lo tenía maniatado, luce que retoma la iniciativa y velozmente se vuelve a atorar. Este miércoles 26 es un día clave en un nuevo intento oficial de controlar que la gestión y la agenda pública se dirigen hacia el rumbo que desea Javier Milei: la repercusión que tengan los anuncios del ministro Luis Caputo y el tratamiento en Diputados de los proyectos de Inocencia Fiscal II y de los cambios en el BCRA. El mileísmo vuelve a llegar agitado a esas instancias importantes. Hacia afuera y hacia adentro. Con el cronómetro electoral activado -y la blanqueada búsqueda de la reelección presidencial- los aliados se ponen cada vez más exigentes. Gobernadores y legisladores intuyen que han aumentado las necesidades del Gobierno. Y activan sus mecanismos de demanda. Esa tensión reactivó al peronismo, la principal fuerza opositora. Sin dejar de lado sus propias divisiones e intrigas, la dirigencia peronista hace el esfuerzo en mostrarse unida, detrás del único argumento unificador: oponerse a Milei. ¿Lo volverán a lograr en el Congreso? Escaso aporte hace el Gobierno en que las aguas estén más calmas. Sus propias internas y conflictos multiplican la complejidad de los nudos a desatar. Esta semana reapareció el Presidente en la Casa Rosada para liderar una reunión del Gabinete, después de casi un mes de estar instalado en Olivos, cuya residencia sólo abandonó para asistir a tres eventos. En dos de esos actos (Council of Americas en Buenos Aires y Bolsa de Comercio en Rosario), Milei regresó a sus discursos agresivos e insultantes. Trascendió poco del encuentro del Gabinete del lunes, salvo que el jefe de Estado les ratificó a sus ministros que no se modificará el rumbo y que los llamó a defender la gestión. Hay quienes dejaron trascender que el tono presidencial era de enojo. Karina Milei encabezó la mesa política y anticipó nuevos proyectos y anuncios económicos
Mileísmo enmarañado
El Gobierno parece tropezar una y otra vez con las mismas piedras. Cuando se saca un problema de encima que lo tenía maniatado, luce que retoma la iniciativa y velozmente se vuelve a atorar.










