Recorrer Galicia a bordo de un tren turístico permite descubrir el territorio a través de una perspectiva pausada, en la que el propio trayecto forma parte esencial de la experiencia. Estas rutas ferroviarias combinan desplazamientos con visitas guiadas, recorridos por villas históricas y travesías fluviales, configurando itinerarios que conectan algunos de los paisajes y tradiciones más emblemáticos de la comunidad gallega. En 2026 se ofertarán un total de 2.530 plazas, repartidas en 13 rutas y 33 salidas con la compañía Renfe.
El litoral atlántico español protagoniza uno de los recorridos más espectaculares con la Ruta de los Faros, que conduce al punto más septentrional de la Península Ibérica. El itinerario incluye enclaves como el Geoparque Cabo Ortegal, el Mirador de Vixía Herbeira –situado sobre uno de los acantilados más altos de Europa–, el Santuario de Santo André de Teixido o el Cabo de Estaca de Bares. Este viaje se puede completar con visitas a la villa de Viveiro y a los acantilados de Loiba, donde el paisaje costero alcanza su máxima expresión.
El interior gallego ofrece diferentes perspectivas del territorio, especialmente en torno a las comarcas vitivinícolas. En la Ribeira Sacra, el tren se combina con rutas en catamarán por el río Sil, que atraviesa su conocido cañón, donde los viñedos se aferran a las laderas en lo que se denomina viticultura heroica. La experiencia se completa con visitas a las bodegas y monasterios históricos, como San Pedro de Rocas, así como con travesías fluviales por el río Miño, que permiten contemplar el paisaje desde una perspectiva singular.










