Por Erick Iriarte Abogado especialista en derecho digital Actualizado el 26/08/2026, 05:33 a.m.Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.Andina La pregunta ya no es si el Estado debe usar tecnología, sino con qué arquitectura institucional lo hace. Desde la ciencia política, gobernar nunca fue solo administrar recursos: es procesar demandas sociales, tomar decisiones bajo incertidumbre y sostener la legitimidad del poder frente a la ciudadanía. El big data y la inteligencia artificial (IA) no cambian esa naturaleza del gobierno, pero sí transforman radicalmente sus herramientas: permiten anticipar demandas antes de que se conviertan en crisis, optimizar la asignación de recursos escasos y personalizar servicios públicos a una escala impensable hace una década. El riesgo es confundir esa capacidad técnica con una nueva forma de legitimidad, como si la eficiencia algorítmica reemplazara a la deliberación democrática.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.
Tecnología para gobernar: entre el dato y el derecho
“La tecnología para gobernar no debería medirse solo por cuánto reduce el tiempo de un trámite, sino por cuánto fortalece –o debilita– la relación entre el Estado y las personas”.









