Moncloa deja a los pies de los caballos a la ministra de Defensa, Margarita Robles, y al CNI al asumir la versión del titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, respecto a que los servicios de inteligencia no avisaron de la entrada masiva de inmigrantes que se produjo en Ceuta los días 30 y 31 de julio. "En ningún caso hubo nada que pudiera hacer pensar en 80.000 personas", aseguran, repitiendo de forma calcada lo que el exmagistrado sostuvo este martes durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. "No había ningún informe que atisbara que el día 30 de julio iba a suceder lo que finalmente aconteció", mantuvo el ministro después de ser preguntado por la defensa del CNI que su compañera de Gobierno había hecho instantes antes en su comparecencia ante el Congreso. Además, apeló al "sentido común" antes de plantear el siguiente interrogante: "¿Alguien puede entender que si se hubiera vislumbrado algo parecido a lo que ocurrió el 30 de julio de 2026, teniendo en cuenta lo que había acontecido el 17 y 18 de mayo de 2021, algo que simplemente fuera parecido, ya no a lo del 30 de julio de este año sino a lo del 2021 cuando entraron 10.000, no se habría elevado a las más altas instancias para, en su caso, tomar las medidas extraordinarias, excepcionales, que fueran necesarias?". Dejó la pregunta en el aire. En compensación, arrancó y cerró reconociendo expresamente la profesionalidad del CNI. "Ningún otro servicio de información de países amigos, ni cualquier otro grupo de investigación e inteligencia atisbó nada parecido", dijo. "Todo el mundo actuó, evidentemente, correctamente", añadió. El ministro del Interior fue preguntado varias veces por esta cuestión, pero no se salió del guion. Este viernes comparecerá ante el Congreso. Desde Moncloa se incide en que sus palabras fueron muy claras. Políticamente, no puede obviarse que para Presidencia resulta mucho más favorable que los servicios de inteligencia sean culpables de no avisar, a que lo sea Interior por errar en la valoración de la información recibida y no tomar medidas. No obstante, las mismas fuentes intentan rebajar el voltaje del choque entre ambos ministros al apuntar que Robles y Grande-Marlaska se refieren a lo mismo. "Como bien ha dicho el ministro, el CNI informa con normalidad. Y con la máxima normalidad informó puntualmente de que había un pico de menores que estaban entrando y de que esos menores entraban principalmente a nado", señalan. A ello añaden que en esos informes se recogía "lo que estaba ocurriendo en esos días" en cuanto a incremento de llegadas irregulares, pero en el marco de lo que sucede en esta época del año. Esto es, que el CNI sí elaboró informes como defiende Robles pero que sus avisos no permitieron anticipar lo que acontecería después, como sostiene Grande-Marlaska. Sin embargo, la Delegación del Gobierno en Ceuta, que depende de Presidencia, fue más allá y ahondó en la brecha al remitir un comunicado escrito para desmentir a Robles a última hora de la tarde. "Esta Delegación del Gobierno no recibió, en ningún momento, informe alguno que advirtiera de lo que iba a suceder el día 30 de julio", recoge el texto. La ministra de Defensa había defendido por la mañana en el Congreso que los avisos de los servicios de inteligencia sí habían sido remitidos a este órgano. TE PUEDE INTERESAR La comparecencia de Robles se acercó a las cuatro horas de duración, aunque cargó el peso en su primera intervención. Defendió el trabajo de los 25 agentes del CNI que prestan servicio en Ceuta y que monitorizan amenazas como el auge del yihadismo, movimientos migratorios y ataques híbridos. También desgranó un informe del Estado Mayor de la Defensa que establece tres fases para explicar la crisis del 30 y el 31 de julio. Los tres dardos de Robles a Marlaska Varias preguntas sobrevolaban la sesión en la Comisión de Defensa: ¿qué sabía el CNI antes de la llegada masiva de migrantes?, ¿detectó el movimiento de decenas de miles de personas al otro lado de la frontera?, ¿avisó a las fuerzas de seguridad?. Robles elogió el trabajo de los servicios secretos –que dependen de su ministerio– y también de la Policía y la Guardia Civil. Pero fue en los detalles donde se pudieron extraer al menos tres dardos contra la versión de su compañero de gabinete, Fernando Grande-Marlaska. El primero es que atribuyó al Ministerio del Interior y no a Defensa la responsabilidad de defender las fronteras. Se detuvo a explicar que “las Fuerzas Armadas no sustituyen a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (Policía y Guardia Civil), que son a las que la Ley Orgánica 2/1986 atribuye el control de acceso y salida por fronteras y la normativa de extranjería”. Minutos después, la ministra concluyó que “los hechos conocidos en Ceuta requieren una protección enérgica de las fronteras”. El segundo dardo interno fue la confirmación por su parte de que los servicios de Inteligencia “compartieron y analizaron” la información de la que disponían, tanto con las fuerzas de Seguridad como con la Delegación del Gobierno de Ceuta, ambas dependientes de Interior. Pero pese a la insistencia de los grupos parlamentarios, Robles no desarrolló exactamente qué información obraba en poder del CNI o el CIFAS (la inteligencia militar), en qué formato se comunicó, con cuánto tiempo de antelación y si el aviso fue suficiente para anticiparse a una llegada masiva de 80.000 migrantes. TE PUEDE INTERESAR Esa falta de concreción avala a Grande-Marlaska al negar que fueran avisados. Siempre matiza en sus réplicas que no hubo aviso por parte del CNI de que podía pasar algo como lo vivido, ni siquiera un escenario similar al que tuvo lugar en 2021. En aquella ocasión entraron de golpe en Ceuta entre 10.000 y 13.000 personas. Ya entonces se calificó aquello como una “invasión” en una ciudad autónoma en la que residen 83.000 personas. Un aviso indeterminado del CNI sobre un aumento de llegadas —habitual en fechas veraniegas— tampoco hubiese sido suficiente para anticiparse. Interior pudo haberlo evitado El tercer dardo de Robles fue el más relevante porque desliza que Interior tuvo la posibilidad de haber tomado medidas para evitar la crisis. Según la tesis de Defensa, la oleada de julio se produjo gracias a un efecto llamada amplificado en las redes sociales. La base de ese movimiento fue la interpretación de una sentencia del Tribunal Supremo que daba a entender que los migrantes que llegasen a nado a Ceuta tendrían el camino despejado para entrar en España y, por tanto, en Europa. El fallo del Tribunal Supremo tiene fecha de finales de junio, aunque se dio a conocer el 9 de julio. Lo que dijo el alto tribunal es que nadie que llegue a nado a Ceuta puede ser expulsado en caliente de vuelta a Marruecos si antes no ha traspasado alguna barrera adicional. Por eso el Ministerio del Interior colocó una barrera flotante frente a la costa del Tarajal en cuestión de horas, pero una vez ya se produjo la entrada masiva. Son apenas 500 metros de boya que en ningún caso habrían frenado la entrada de miles de personas, pero sí habría mitigado el efecto llamada al propiciar las expulsiones en caliente los días previos con aval judicial. Esta tesis sobre la actuación tardía de Interior cobra fuerza al escuchar la explicación de Margarita Robles en el Congreso. Según detalló, después de la sentencia, “los nadadores que logran llegar difundieron sus logros y eso alcanzó viralidad en las redes sociales” antes de la gran oleada. Se constató ese efecto llamada “entre el 12 y el 26 de julio, donde se produjo un importante incremento de entradas a nado”. Recordó la ministra además que el 27 de julio se celebró una reunión entre el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y el delegado del Gobierno. La ministra destacó en el Congreso que en esa cita se acreditó el incremento de llegadas y se alertó de un posible colapso si no se frenaba. Interior sabía que esa frontera estaba experimentando un comportamiento anómalo y no se tomaron medidas. El propio Grande-Marlaska ha reconocido que ya antes de la llegada masiva estaban valorando colocar la barrera flotante, pero no se hizo. Las propias estadísticas de Interior ya arrojaban un incremento de llegadas a Ceuta entre enero y junio superior al 149% con respecto al año anterior. A esto se suma que el fallo del Supremo, en realidad, confirmó una sentencia que data del año 2024, hace dos años.