Ni el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ni ningún otro servicio de información, ni español ni de la Unión Europea (UE). El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha insistido de nuevo este martes en que el Gobierno no recibió ningún informe ni alerta previa de que decenas de miles de migrantes iban a cruzar el pasado jueves a nado la frontera de El Tarajal, en Ceuta. En una rueda de prensa posterior a la reunión de urgencia que ha mantenido con los otros ministros de Interior de la UE, Grande-Marlaska ha admitido que en los días previos sí hubo avisos de que, como es habitual en verano, podía haber “una ampliación, una elevación” del número de entradas irregulares por mar en la ciudad autónoma y de que en esta ocasión se podían “ver fomentadas” por la sentencia del Tribunal Supremo de comienzos de julio que prohibía las devoluciones en caliente de aquellas personas que entrasen precisamente a nado en las ciudades autónomas.El ministro ha afirmado que tras esos avisos ―en ellos se recogía que entre el 29 de junio y el 12 de julio se habían registrado 500 intentos y que entre el 13 y el 26 de julio la cifra había subido a 1.300― “se tomaron medidas”, en referencia a un refuerzo que semanas antes se hizo de la plantilla de la Guardia Civil en la ciudad autónoma, pero que finalmente resultó insuficiente por el elevado número de personas que terminaron entrando en masa. También ha asegurado que desde que se conoció el fallo del Supremo, su departamento había comenzado a estudiar la instalación de la barrera marítima que permitiera aplicar de nuevo las devoluciones en caliente a los que llegaban a nado y cuya colocación se ha precipitado en Ceuta tras los sucesos del jueves pasado. Un documento interno del departamento apunta que en breve se instalará también en Melilla.El ministro ha recalcado que en los análisis de los servicios de información sobre lo que podía suceder este verano en las fronteras marítimas de las dos ciudades autónomas no había “nada parecido a lo que ha acontecido” ni siquiera similar a los sucesos de mayo de 2021, cuando entraron en la ciudad 10.000 migrantes de manera ilegal, muchos menos que ahora. Y ha añadido que, si se hubiera apuntado a un hecho parecido a aquel, se hubieran tomado “medidas de emergencia” para blindar el límite fronterizo. Finalmente, han sido siete veces más de los que cruzaron en la crisis de hace cinco años, como ha reconocido el propio Marlaska al elevar a 72.000 la cifra de los que entraron la semana pasada a nado por El Tarajal. De ellos, ha recalcado a continuación, ya han vuelto a Marruecos 70.000. Al menos 75 han fallecido en el lado español, ha añadido. También ha incidido en que las entradas se han interrumpido “completamente” desde el pasado sábado tras el despliegue policial y militar en la ciudad.La insistencia del ministro del Interior en negar la existencia de un informe previo del CNI que alertase sobre la llegada masiva de inmigrantes se produce horas después de que su compañera de gabinete, Margarita Robles, responsable última de los servicios de inteligencia como titular de la cartera de Defensa, hiciera una cerrada defensa de la labor de sus agentes después de unas palabras anteriores del propio Marlaska en las que pareció cuestionarla. Este martes, el ministro ha querido zanjar la polémica al mostrar su “confianza y reconocimiento” al trabajo del centro. “Yo no censuro a nadie y reconozco el trabajo relevante para la seguridad que han desarrollado los servicios de inteligencia”, ha dicho. También ha rechazado que el hecho de que no se hubiera detectado lo que finalmente ocurrió pudiera ser considerado un error y, por tanto, considera que nadie tiene que asumir responsabilidades. “Fue algo extraordinario, excepcional” que “ningún servicio de información” de ningún país fue capaz de detectar, ha insistido.El ministro ha aprovechado su comparecencia ante la prensa para volver a salir en defensa de Marruecos, después de las críticas vertidas desde el propio Gobierno sobre el papel de Rabat en esta crisis migratoria. De hecho, los primeros análisis de los servicios secretos sobre lo ocurrido apuntan a que las autoridades marroquíes no solo no pusieron freno a la marea humana que se dirigía a El Tarajal, sino que le franquearon el paso y han sacado provecho político de la repercusión internacional del suceso. En este sentido, Marlaska ha insistido en la buena colaboración entre ambos países y recalcado que la situación provocada por la entrada masiva de migrantes se ha podido revertir rápidamente gracias, precisamente, al apoyo de Rabat, que ha permitido el retorno en pocos días de la inmensa mayoría de las personas que cruzaron a nado la frontera con Ceuta. Desde el primer día, el ministro ha sido el principal defensor de Marruecos, desmintiendo que fuera este país quien hubiera propiciado o facilitado la situación, y recalcando que desde el jueves estuvo en contacto telefónico con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit. Marlaska ha insistido, como ha hecho desde que estalló la crisis, en que el origen de lo ocurrido no está en una supuesta maniobra de Rabat, sino en la actuación coordinada de las mafias que trafican con personas con “la excusa de una interpretación interesada de una sentencia del Tribunal Supremo”.Marlaska también ha defendido la respuesta del Gobierno a la crisis que, ha asegurado, ha sido reconocida como “extraordinaria” y “eficaz” por el resto de ministros del Interior de la UE durante la reunión telemática de este martes. El ministro ha insistido en que durante el encuentro él ha puesto de manifiesto que “en modo alguno” el espacio Schengen de libre circulación de personas “se ha visto comprometido” por los sucesos de la semana pasada y ha vuelto a recriminar que Italia mantenga los controles a las personas que llegan desde España. Al final de su intervención, el ministro ha presumido de que, desde que él ocupó la cartera de Interior en 2018, las plantillas de la Policía Nacional y la Guardia Civil en Ceuta y Melilla se han incrementado en un 10% ―lo que ha situado sus ratios de agentes por cada 1.000 habitantes en 14 frente a cuatro de media del resto de España― y que la tasa de criminalidad haya “descendido ostensiblemente”, situándose por debajo de la media, en respuesta a las críticas sobre un supuesto abandono de las dos ciudades por parte del Gobierno que ha hecho la oposición en los últimos días.