La entrada masiva de 80.000 inmigrantes irregulares en Ceuta ha terminado por generar no solo una crisis nacional, sino también una en el propio seno de la parte socialista del Gobierno. Defensa e Interior, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska, se mantienen en sus trece: la ministra defiende que el CNI advirtió al departamento que dirige su compañero de que para el día 30 de julio se estaba preparando una entrada en la ciudad autónoma; Marlaska insiste en que los servicios de inteligencia no remitieron "ningún informe" sobre la posibilidad de que se produjera un asalto de tales dimensiones. Este cruce de declaraciones ha puesto al resto del Gobierno en un brete del que por el momento intenta salir respaldando la versión del ministro del Interior, mientras que el PSOE parece tratar de adoptar una solución más salomónica. "Las dos cosas pueden ser verdad a la vez. No sé las tripas, pero seguramente el CNI avisa de que puede haber un paso de personas por el mar porque parece ser que era lo que se estaba moviendo en redes, pero de lo que no se dio cuenta o alertó era de la dimensión extraordinaria que tenía. Es posible que las dos cosas sean verdad a la vez", aseguró este miércoles el portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López. Es la mayor suerte de apoyo que Robles ha recibido en las últimas horas, ya que, si se atiende a las declaraciones del resto de miembros del Ejecutivo, puede afirmarse que en el Consejo de Ministros más bien se ha dado la espalda a la titular de Defensa. También la Delegación del Gobierno en Ceuta, que ha negado haber recibido ningún aviso de Inteligencia. El ministro de Política Territorial y coordinador del mando único en Ceuta, Ángel Víctor Torres, aseguró este miércoles que "en ningún caso hubo ninguna comunicación" de que iban a asaltar la valla "decenas de miles de personas". Por su parte, el vicepresidente económico, Carlos Cuerpo, dijo desde la ciudad autónoma que no veía "contradicción" entre las versiones ofrecidas entre Robles y Marlaska porque "lo explicó perfectamente el ministro del Interior". "Me remito a sus palabras", apuntó. El mensaje oficial del Gobierno es que los servicios de inteligencia solo informaron de que se estaba produciendo un aumento de las entradas a nado en los días anteriores al asalto, un aumento, dicen, propio de los meses del verano, en el que el buen tiempo propicia este escenario. En cambio, las palabras de Margarita Robles son muy claras. Primero, que "los servicios de inteligencia y obviamente el CNI compartieron y analizaron con las fuerzas de seguridad del Estado" la información. Segundo, que "es sabido, era público y notorio, que en Ceuta se estaba entrando a nado (...) Sin necesidad de informes de nadie". "El día 29 los funcionarios [del CNI] que están allí [en Ceuta] trasladan y dan cuenta en la Delegación del Gobierno de esa convocatoria para el día siguiente para poder entrar a nado aprovechando esa fiesta que se daba en el país vecino [el Día del Trono]", remata. Es una versión que entronca más con lo que también ha denunciado en varias ocasiones el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas: que las características de las entradas a nado diferían de las de otros años, que la ciudad no estaba enfrentándose a la típica tensión migratoria de los meses de verano, como ha defendido el Gobierno, y que alertaron a Moncloa de ello. Es una versión, la de Margarita Robles, que la ministra continúa manteniendo hoy aun cuando parece haber provocado el rechazo de la mayoría de miembros del Ejecutivo. Así lo aseguran fuentes de Defensa a este periódico, que no matizan ni cambian una coma de las declaraciones de la ministra en la comisión del pasado martes. Este conflicto entre Defensa e Interior sirve de combustible a la oposición, que asegura, en palabras de la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, que el Gobierno vive "una guerra civil" y que, a la vista de los acontecimientos, ha establecido un mando único para resolver la crisis e Ceuta que "ha durado dos minutos". Pero no solo la oposición se ha referido a esta disputa. También socios como Podemos, cuya secretaria general, Ione Belarra, duda de la versión de Fernando Grande-Marlaska. "Mis discrepancias con la ministra Robles han sido públicas y notorias, pero creo que tiene una virtud: tiende a decir la verdad, aunque sea incómoda", aseguró Belarra este miércoles.En las últimas horas, Robles también ha marcado terreno propio en la asunción de responsabilidades por lo ocurrido. Ha sido la única ministra que, por el momento, ha pedido perdón por lo ocurrido en Ceuta y ha admitido que, a la vista de que los ceutíes "están sufriendo", "se ha llegado tarde" y "algo se habrá hecho mal" durante la crisis. El resto de ministros seguirán dando cuenta de su gestión en el último mes este jueves, con las comparecencias en el Congreso de los titulares de Presidencia, Félix Bolaños; Política Territorial, Ángel Víctor Torres; y Sanidad, Mónica García. El viernes acudirán a sus respectivas comisiones los ministros de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y Exteriores, José Manuel Albares. Ya el lunes será el turno de la responsable de Infancia, Sira Rego, y el próximo jueves una de las más esperadas: la del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que no ofrece declaraciones desde el 31 de julio.
Moncloa arropa a Marlaska en su conflicto con Robles y el PSOE busca una solución salomónica: "Los dos pueden decir la verdad"
El Gobierno da la espalda a la ministra de Defensa, que también marca terreno propio en la asunción de responsabilidades: es la única que ha pedido perdón por lo ocurrido en Ceuta.












