Meta humanosLa democracia no puede reducirse a un mensaje de Instagram ni a una publicación en X.
Hace unos días le pregunté a la inteligencia artificial sobre temas relacionados con el conflicto armado interno, los golpes de Estado, así como las luchas necesarias para la recuperación democrática del país. Aunque elaboré un prompt sólido, fundamentado y alineado con mis valores e intereses, la respuesta fue insuficiente.
Y esa insuficiencia me hizo pensar en algo más profundo, saber utilizar prompts no remplaza el criterio y el sentir de una persona real. Funciona, sí, pero no piensa por quien consulta. Cada vez más personas comienzan a depender de herramientas de inteligencia artificial como si fueran una sustitución del criterio propio, dejando de lado la reflexión crítica y debilitando, poco a poco, la capacidad cognitiva para analizar la realidad y su contexto.
Si para un tema tan complejo y doloroso colectivamente, como una guerra, que dejó miles de desaparecidos y masacres en territorios donde, como escribió Mario Payeras, “la selva fue refugio y trinchera” una respuesta automatizada resulta limitada, no puedo imaginar qué ocurre cuando jóvenes recurren a la inteligencia artificial para resolver preguntas mucho más íntimas sobre identidad, memoria, violencia, salud mental o sentido de vida.









