FlorescenciaLa IA no debería decidir por quién votar, pero sí puede ayudar a los ciudadanos a conocer mejor a quienes aspiran a dirigir el país.
Hace algunos meses tuve una idea: convertir a la oveja de cuatro cachos —un animal noble y poco conocido, símbolo de Huehuetenango— en un producto real que pudiera llegar a las manos de personas dentro y fuera de Guatemala. Lo que comenzó como una conversación, gracias a la ayuda de la inteligencia artificial (IA), pasó a convertirse en bocetos, luego en diseños, prototipos y especificaciones listas para fabricación, hasta llegar a un modelo tangible que próximamente llegará al mercado. Hecho posible gracias a herramientas de inteligencia artificial que ayudan a convertir ideas en negocios o productos.
Mientras avanzaba la idea a la realidad, pensé en algo más grande. Si una persona puede utilizar estas herramientas para desarrollar un producto, ¿qué podría hacer un ciudadano para entender mejor a quienes buscan dirigir una municipalidad o incluso el país? Más aún cuando podría competir hasta medio centenar de partidos políticos. Durante muchos años, obtener información sobre una persona requería tiempo, contactos o acceso a medios especializados. Los anuncios, entrevistas o comentarios de terceros estaban diseñados para influir en nuestra percepción. Esto cambió. La IA permite resumir información, comparar datos y responder preguntas en segundos.














