Dicen en los mentideros de la capital que Ayuso ya está amortizada y que en el PP madrileño andan buscando un recambio para presentarlo antes de las próximas elecciones. Lo que pasa es que los mentideros no son muy de fiar, como su propio nombre indica. Feijóo pide explicaciones sobre el ático de marras y de inmediato a uno le viene a la cabeza el viacrucis de Casado, a quien se le ocurrió preguntar por la comisión de las mascarillas del hermano de Ayuso y se encontró de patitas en la calle en menos de una semana. Tampoco se crean que el pobre Casado acabó debajo de un puente: en seguida se metió a promocionar un fondo de inversión de armamentos que esta misma semana ha recibido una transfusión de millones de parte del gobierno. Los que manejan el cotarro debieron de pensar que un tipo que había sobrevivido a Ayuso bien puede sobrevivir a cualquier cosa, incluso a una guerra nuclear.PublicidadEl caso es que Feijóo le ha pedido explicaciones a Ayuso por el ático, un requerimiento que aún no sabemos si es fruto del cálculo, de la inconsciencia, de la temeridad o del ocio vacacional. En verano Feijóo suele hacer cosas bastante raras, lo mismo toma el sol en el yate de un narcotraficante que se pone a bucear entre pirañas. Se trata de un político más bien septentrional, un hombre de lluvias y de gaitas que no acaba de florecer en esta España de secano. Por eso le quitaron las gafas, para ver si, transformado en un modelo descapotable, termina de arrancar y se lanza rumbo a la Moncloa a todo gas. De momento, ha derrapado hacia el ático.Ayuso respondió con una explicación más bien críptica, una expresión digna de una invitada choni de First Dates no demasiado contenta con su cita. Qué le vamos a hacer, a lo mejor Miguel Ángel Rodríguez no anda inspirado por culpa del calor, a lo mejor el pinganillo no acaba de funcionar, pero lo de “chao pescao” resulta una metáfora con demasiadas lecturas, un culteranismo barriobajero que huele a orujo en descomposición. El "pescao" puede ser el ático, que se compra y se vende como una caja de besugos en la lonja de Mercamadrid; puede ser Feijóo, a quien, cuando pregunta por el ático, se le pone cara de rodaballo -de frente y de perfil a la vez-; puede ser Ayuso, que cada día que pasa huele más a fiambre. A ver si, después de disfrazarse de bombera-torera y de presidenta-anuncio, el libre mercado va a ser Ayuso vestida de pescadera, cuando creíamos que se pirraba por la fruta.A la hora de descifrar este misterio piscícola, no se sabe si será mejor llamar a Jacques Cousteau o a Luis de Góngora, sobre todo teniendo en cuenta que ciao en italiano significa lo mismo "hola" que "adiós". Lo único seguro es que, a estas alturas del ático, el Portal de Transparencia de la Comunidad de Madrid está degenerando en un acuario donde los peces difuntos ascienden flotando a la superficie. La semana pasada ascendieron incluso Aguirre, Gallardón y Cifuentes, los tres ex presidentes autonómicos que Ayuso ha repescado como vocales de la Comisión Jurídica Asesora. La verdad es que, entre la venta fraudulenta de un cuadro de Goya, el pelotazo de Inassa a través del Canal de Isabel II y el choriceo de botes de crema en el Eroski, no se pueden pedir asesores jurídicos más cualificados. Vete a saber si los mentideros no andan descaminados y a Ayuso ya le andan buscando reemplazo por ahí, porque esto de juntar los cadáveres de tres ex presidentes con Ayuso y su ático de quita y pon, suena a campeonato de farmear aura. Espera que no nombren también asesor jurídico al perro Pecas después de muerto.