Isabel Díaz Ayuso quería ya pasar página de la polémica del ático después de un verano mucho más intranquilo políticamente para ella de lo que parecía hace solos unos meses. En los últimos días, la presidenta de Madrid había limitado cada vez más sus apariciones públicas y su actividad en redes sociales se basaba en hacer oposición al Gobierno central por la crisis en Ceuta. Parecía que el escándalo comenzaba a darle un respiro finalmente. Pero a poco más de una semana de septiembre, Alberto Núñez Feijóo ha vuelto a ponerla bajo los focos tras asegurar que en abril mantuvo una reunión “informal” en la que se le informó de que el Gobierno de Ayuso buscaba un lugar para un “traslado temporal”. El líder del PP también dijo que “Patrimonio tendrá que explicar por qué compró un ático que no se puede destinar a oficina”.
La líder madrileña ha estado este último mes de tournée por los pueblos de la Sierra Oeste de Madrid afectados por los incendios del pasado mes de julio, a los que ha acudido para anunciar medidas relacionadas con la reconstrucción. Por eso le pesaban tanto las preguntas de la prensa que, intervención tras intervención, intentaban aclarar las incógnitas que rodeaban la operación confidencial por la que se compró un inmueble de 6,3 millones de euros en el barrio de Chamberí para “reuniones”. Incluso llegó a espetarle a los periodistas que por qué no preguntaban “una sola vez por la gente afectada por los incendios”. “Yo creo que su labor también es ser sensible con toda esta gente”, dijo ante las cámaras, visiblemente molesta.









