OpiniónDos partidos se consolidaron en la última elección: el Pacto Histórico y el Centro Democrático. Surgió otro: “Defensores de la Patria”.ABOGADO Y COLUMNISTA25.08.2026 22:01 Actualizado: 25.08.2026 22:01 Lo que pasó en la última elección presidencial vuelve a poner sobre la mesa un interrogante que viene desde hace al menos veinte años: ¿es preciso extenderles ya la partida de defunción a los partidos políticos?Durante buena parte del siglo XX, el bipartidismo entre liberales y conservadores permitió, con sus errores y exclusiones, mantener una cierta estabilidad política e institucional en la Nación. Claro está que esos “errores” no fueron menores.Durante la hegemonía conservadora (1885-1930) existía una especie de “fila india” para la sucesión presidencial, limitada al conservatismo. Probablemente por esa mezcla entre religión y política que venía desde la Constitución de Núñez y Caro, que además de invocar a Dios en el preámbulo —que mantuvo la Constitución del 91— determinaba que la religión católica era la oficial de la Nación, el arzobispo de Bogotá iba señalando con su báculo a quién correspondía el turno.Cuando en 1930 dudó entre el general Vásquez Cobo y el maestro Valencia, a quien consideraban de izquierda por su poema Anarkos, el liberalismo recuperó el poder con Olaya Herrera. Muy poco duró la República Liberal, pues por la división entre Gaitán y Gabriel Turbay entró por la calle de en medio Ospina Pérez.La confrontación violenta entre los partidos, que lo eran de verdad, sin tanta reglamentación como ahora, produjo la llamada ‘Violencia’ con su secuela de muerte, desplazamiento y destrucción. Tras el golpe militar de 1953, los mismos partidos acordaron “restablecer la institucionalidad” mediante un mecanismo antidemocrático que fue útil en su momento, aprobado por los colombianos en 1957, con instrumentos excluyentes como la paridad y la alternación. Durante el Frente Nacional surgieron disidencias importantes como el Movimiento Revolucionario Liberal y la Anapo, que para algunos ganó las elecciones en 1970. También existió el Partido Comunista, que había sido “ilegalizado” por Rojas. Eran realidades sociológicas y políticas sin la tiranía de los incisos y los parágrafos. Ahora, con excepciones, lo que tenemos son “entelequias” sin sustancia ideológica y programática.¿Será que a Uribe le aplicarán su fórmula y algunos partidarios suyos se irán con el nuevo partido, como en su momento lo hicieron liberales y conservadores?En la Constituyente, Álvaro Gómez y Antonio Navarro, con la sana intención de terminar con el bipartidismo, acabaron con los partidos. Hoy tenemos embelecos como las firmas y las consultas, que en ocasiones son inventadas y no han mejorado la vida política del país.En 1991 se revocó el Congreso que había sido elegido por cuatro millones de votantes. Cuando Alfonso López Michelsen se puso al frente de las elecciones de ese año y prometió que conservaría la mayoría liberal, Antonio Navarro le respondió que eran “sueños de viejo”. El liberalismo conservó el 50 % del Senado, y las supuestas ‘nuevas fuerzas’ del M-19 y Salvación Nacional comenzaron a diluirse.La debacle para el Partido Liberal se inició en 1998. Horacio Serpa perdió la elección, pero conservó las mayorías en el Congreso. Andrés Pastrana ‘volteó’ algunos liberales y eligió presidente del Senado a Fabio Valencia. Fue el primer ‘tarascazo’. Álvaro Uribe fue elegido en primera vuelta en el 2002, pero tenía menos del 30 % del Congreso. A los pocos meses el ‘deslizamiento’ produjo que se tomara las mayorías y que antiguos liberales se fueran para ‘la U’ —que se hizo en su nombre— o a Cambio Radical.Dos partidos se consolidaron en la última elección: el Pacto Histórico y el Centro Democrático. Surgió otro: “Defensores de la Patria”. ¿Será que a Uribe le aplicarán su fórmula y algunos partidarios suyos se irán con el nuevo partido, como en su momento lo hicieron liberales y conservadores? ¿Harán lo mismo el conservatismo, el liberalismo y Cambio Radical convertidos en partidos bisagra? ¿Las redes sociales y el marketing completarán la tarea? ¿Seguirá el intercambio de camisetas, con o sin barras bravas?* * * *En un evento en el Externado de Colombia, el procurador general, Gregorio Eljach, repitió algo que tanto él como el registrador Hernán Penagos dijeron los días previos a las elecciones: que estaba en riesgo su realización. En ese momento se mencionaron varios indicios, como la actitud del Presidente, las propuestas de constituyente y la referencia al estado de opinión. Algunos de quienes ahora le lanzan piedras al jefe del Ministerio Público hicieron en su momento las mismas advertencias. Es la desmemoria colectiva. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. 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¿Recomposición política?
Dos partidos se consolidaron en la última elección: el Pacto Histórico y el Centro Democrático. Surgió otro: “Defensores de la Patria”.







