La herencia

Nació en una familia partida por la dictadura chilena. Sus padres, militantes comunistas, fueron detenidos y torturados y acabaron exiliados en México. Su tío Miguel Estay, el Fanta , pasó de militante torturado a colaborador de Pinochet y fue condenado a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad. Verónica creció entre silencios hasta que decidió investigar esa historia y encontrar su propio lugar en ella. Hoy preside Historias Desobedientes Chile, colectivo de descendientes de represores que toma la palabra por la memoria, la verdad y la justicia. Su historia, que narró en La resaca de la memoria, inspira No miris, obra estrenada en el Grec que podrá verse del 22 de septiembre al 18 de octubre en el teatre La Biblioteca y después en Madrid. Estay no reniega de su linaje: “Hay que sacar al criminal del linaje, no salirse uno mismo del linaje”.

Soy sobrina de Miguel Estay, responsable de crímenes de lesa humanidad, crímenes atroces, pero antes que eso diría que soy hija de supervivientes de la dictadura.

¿Hermano contra hermano?

Cuando Pinochet dio el golpe de Estado, mis padres eran militantes de las Juventudes Comunistas, como muchos jóvenes de esa época, incluido el hermano de mi padre, Miguel Estay, apodado el Fanta, por Fantomas.