En las vitrinas de las tiendas de figuras coleccionables del centro de Guayaquil conviven varias generaciones. En un lado aparecen personajes de Dragon Ball, Naruto, Supercampeones y Mazinger; en otro, figuras de series más recientes, como Demon Slayer y Jujutsu Kaisen.La tendencia también se percibe entre los clientes, pues está el grupo de los que buscan personajes que marcaron su infancia y adolescencia en los años 80, 90 y principios de los 2000 y los que se volvieron fanáticos de ciertas series después del 2010.“Vienen a pedirme la colección de Goku o de Mazinger y no son jovencitos”, cuenta —entre risas— una de las vendedoras de un local ubicado dentro del centro comercial del Malecón Simón Bolívar.PublicidadEn los últimos años, relata, quienes buscan figuras de Dragon Ball y Naruto son principalmente adultos que quieren completar sus colecciones y prestan especial atención a los detalles de cada pieza. El centro de Guayaquil se ha convertido en el espacio al que acuden clientes a buscar sus personajes preferidos.“No se trata necesariamente de comprar un juguete para un niño. A veces el destino de la figura es una repisa o un escritorio o un espacio reservado para que ellos recuerden siempre lo que veían”, menciona.En los locales del centro de Guayaquil, los precios también reflejan que se trata de un mercado que va más allá del juguete convencional. Hay figuras desde $ 3,50 o $ 5, pero algunas llegan a $ 60, $ 70, $ 140 o incluso $ 150, dependiendo del tamaño, acabado y personaje.PublicidadPublicidadUna generación que volvió a comprar lo que veía de niñoEn Mega Magic Store, un negocio que tiene más de una década en el mercado y un año en su actual ubicación en la calle Pedro Carbo, la división por edades resulta evidente.Los clientes de 40 o 50 años suelen preguntar por personajes como Mazinger. Los compradores de entre 25 y 35 años se inclinan por Dragon Ball y otros personajes que acompañaron su infancia y adolescencia.En cambio, los niños y adolescentes llegan preguntando por personajes más recientes.“Dragon Ball, Naruto o Mazinger no necesariamente son lo mismo para todos. Para un niño pueden ser personajes nuevos, pero para un adulto pueden ser una forma de recuperar parte de su infancia”, indica un vendedor.Los compradores adultos, dicen trabajadores, suelen llegar con una referencia bastante precisa. Algunos muestran fotografías tomadas de Internet y preguntan específicamente por un modelo determinado.Si la tienda no lo tiene, se puede gestionar su importación desde países como China o Estados Unidos. El acabado es uno de los principales criterios de compra.Publicidad“Que tenga un muy buen detallado, un buen acabado”, explica el vendedor de Magic Store.El anime moderno tiene su propio públicoLas series actuales también tienen espacio en las vitrinas, pero su comprador suele ser más joven.En los locales aparecen pedidos de Demon Slayer y Jujutsu Kaisen. Los adolescentes y jóvenes son quienes más buscan estas figuras.La diferencia también se nota en el tipo de pedido. Mientras un coleccionista puede llegar con una imagen exacta de una figura que quiere conseguir, los compradores más jóvenes se mueven con mayor rapidez detrás de las tendencias del momento.Según vendedores en islas ubicadas dentro del centro comercial Malecón, este tipo de productos se volvió mucho más visible después de la pandemia, cuando el consumo de contenidos japoneses y la cultura relacionada con el anime ganaron espacio.Un cliente puede llegar, por ejemplo, buscando varios artículos relacionados con One Piece para regalar a alguien que es fanático de la serie. Los trabajadores de locales en la calle Pedro Carbo y en Malecón mencionan que oficinistas y profesionales de diferentes ramas son los clientes más frecuentes.“De la zona bancaria vienen para acá con los uniformes aún. Es chistoso porque se ve a un señor todo enternado y elegante, pero que tiene en su celular puras imágenes de las cosas que se quiere comprar”, dijo un vendedor.Figuras que pueden costar hasta $ 150En los locales del centro hay piezas de diferentes tamaños y precios. Una figura de Batman, por ejemplo, puede costar alrededor de $ 45, mientras que otras piezas de colección llegan a $ 60 o $ 70.Hay productos de mayor valor que se comercializan bajo pedido. Algunas figuras han alcanzado los $ 150, especialmente en líneas como Harry Potter.Piezas de Dragon Ball tienen precios que van desde $ 25 hasta $ 45, dependiendo del diseño y material. También hay objetos coleccionables más pequeños que se venden por alrededor de $ 15.Del juguete al objeto de colecciónLa diferencia entre generaciones se observa en el uso que se les da a estos productos, dicen vendedores.Los niños suelen buscar peluches, juguetes y personajes que conocen por series o redes sociales. Los adultos, en cambio, llegan por figuras específicas, Funko, personajes de fútbol o piezas que quieren incorporar a sus espacios personales.“Ellos coleccionan; los niños juegan”, cuenta una de las vendedoras.Algunos clientes, incluso, llegan con una idea concreta de cómo quieren decorar su habitación o dónde colocar las figuras.Las redes sociales también se han convertido en una vitrina para este mercado. Los locales utilizan TikTok e Instagram para mostrar novedades y generar demanda antes de que el cliente llegue físicamente al establecimiento. (I)