Actualizado Martes,

agosto

21:17La plaza de Vista Alegre vivi� un ambiente exacerbado, extra�o, exaltado, muy loco, a veces apasionado, otras hostil. La exaltaci�n de la ganader�a bilba�na de Dolores Aguirre alcanz� su cumbre con Belmontino, un exigente manso encastado. Isabel Lipperheide hab�a hecho unas declaraciones previas a la cita de Bilbao, argumentando algunas bajas y, por tanto, explicando que no era la corrida con la que quer�a venir a su plaza. Puede que este Belmontino entrase de rebote. No lo s�. Pero el caso es que le salv� la papeleta de una corrida tremendamente mansa con la que Dami�n Casta�o sali� ganador con dos vueltas al ruedo frente a un maltratado Antonio Ferrera.Al primero de la tarde lo aplaudieron de salida y tambi�n en el arrastre. Ciertamente no hab�a sido ni para una cosa ni para la otra, pero no sac� mal aire por la mano derecha. Fueron tres series en las que sostuvo ese aire que hab�a apuntado en el quite de un Antonio Ferrera sabio en el trato y la elecci�n de terrenos, en los mism�simos medios, lejos de todas las querencias. Las hab�a marcado escupi�ndose tres veces del caballo y, tambi�n, en el inicio de la faena, que pr�cticamente acab� despu�s de la referida tercera tanda, cuando no quiso la izquierda —resuelta sobre las piernas— y tampoco mucho m�s por su pit�n. Ferrera pinch� y enterr� una estocada baja. Cosecharon toro y torero una ovaci�n que no ser�a nada para la que son� a la espectacular y encastada muerte del tal Belmontino.La exaltaci�n del doloresaguirre como despedida se situaba en las ant�podas de su hostil recibimiento por una deficiente presentaci�n, sin perfil alguno. Pero aquello se empez� a mover con un motor insospechado debajo de sus mansas trazas. Uno de esos mansos encastados que empiezan a arrear con car�cter y carb�n y, si se encuentran a un t�o dispuesto, ofrecen un espect�culo emotivo. Ese t�o fue Dami�n Casta�o. El toro pasaba arranc�ndose con todo y Casta�o lo exhib�a dando lo mejor de s�. Esto es, con generosidad y haciendo de tripas coraz�n. Alcanz� la faena un eco tremendo en su izquierda -por donde el toro humillaba m�s y mejor-, a una velocidad trepidante, siempre por fuera. La efervescencia sigui� subiendo con apasionada locura. Un pinchazo fren� el frenes� (Dami�n toc� muy fuerte abajo y el toro perdi� las manos), pero volvi� a subir cuando el espadazo provoc� la espectacular y encastada muerte, ya digo. ��Enhorabuena, ganadera!�, gritaban. Casta�o aprovech� su ovaci�n para darse una vuelta al ruedo.Ese ambiente desorbitado lo fren� el tercer toro, un verdadero t�o y, a la vez, verdaderamente infumable. Quiero decir, por poner las cosas en su sitio, que los dos anteriores fueron los "buenos". Antonio Ferrera no encontr�, ni con todo su magisterio a cuestas, un resquicio en tan defensiva mansedumbre. El ambiente torista perdi� gas -aunque no pararon de exigir la exhibici�n (sic) de los mansos en el caballo- tambi�n con un cuarto rajado demasiado pronto al que Dami�n Casta�o enjaret�, sin quitarse la montera, unos derechazos considerablemente reunidos. Pero el pac�fico toro solo quer�a tablas y all� el matador de Salamanca se atasc� con la espada.Salt� como quinto una mole impresentable de 652 kilos que, por su bastedad bueyuna, sospecho que ocupar�a el hueco de alguno de los dos toros que Lipperheide se�al� como bajas. A Antonio Ferrera le culparon de que el buey se echase en la muleta, como si lo hubiera asesinado en el caballo. El ambiente era el m�s raro que recuerdo en Bilbao. Ferrera pasaport� al doloresaguirre con un sartenazo. Total, la mundial ya estaba armada.A �ltimas, Dami�n Casta�o se pele� con un �ltimo doloresaguirre que era un tigre de Bengala, terrible y por dentro siempre. Casta�o hizo un gigantesco esfuerzo —pues no hay esfuerzo mayor que rebuscar el valor por todos los rincones de las entra�as—, y cuando tocaba a la bestia se le ven�a al cuerpo por la ventana abierta. Agarr� una estocada atravesada para poner punto final a la guerra. Incluso se le pidi� la oreja, motivo al menos m�s fundamentado para apuntarse ahora la vuelta al ruedo. Plaza de Vista Alegre. Martes, 25 de agosto de 2026. Segunda de feria. Un cuarto de entrada. Toros de Dolores Aguirre, de desigual seriedad, impresentables 5� y 2�, que destac� con su encastada mansedumbre junto a un 1� con buen aire por el pit�n derecho; infumables 3� y 6�; rajado el 4�; una mansada.Antonio Ferrera, de grana y oro. Pinchazo y estocada baja (saludos); estocada baja (silencio); bajonazo (pitos).Dami�n Casta�o, de obispo y azabache. Pinchazo y estocada desprendida (vuelta al ruedo); tres pinchazos y descabellos. Aviso (silencio); estocada atravesada que escupe (petici�n y vuelta).