Durante los últimos años, cada vez más hogares españoles cuentan con animales de compañía no convencionales, como iguanas, serpientes, dragones barbudos, galápagos, ratas gigantes, erizos africanos, mapaches y algún primate. La demanda la alimentan las redes sociales, donde los vídeos de animales exóticos acumulan millones de visualizaciones, además de un mercado tanto legal como ilegal que mueve miles de millones de euros anuales en todo el mundo.
Según una encuesta de opinión realizada por Savanta ComRes para Eurogroup for Animals y AAP Animal Advocacy and Protection, una abrumadora mayoría (el 87%) de los europeos que participaron está de acuerdo en que las especies exóticas no deberían tenerse como animales de compañía.
Ética, ecosistemas y especies invasoras
Según la Industria Europea de Alimentos para Mascotas, en la actualidad hay millones de animales exóticos en los hogares europeos. La mayoría de las especies tienen necesidades extremadamente complejas que las hacen inadecuadas como animales de compañía, pero además pueden ser vectores de enfermedades peligrosas y son una amenaza para la biodiversidad local si se escapan o son liberados en la naturaleza.
El comercio de fauna silvestre, tanto el legal como el ilegal, es la segunda mayor amenaza a la biodiversidad global después de la destrucción de hábitat, según la red TRAFFIC. Muchas especies que se venden como animales de compañía se capturan directamente del medio natural, con elevadas tasas de mortalidad durante el transporte.







