España no es Australia ni el Amazonas, pero tiene una fauna silvestre muy diversa, y esto incluye algunas especies que nos pueden hacer daño de verdad si no las conocemos y respetamos. Los servicios de urgencias hospitalarios como el de Sant Joan de Déu registran en verano un aumento de las picaduras de insectos y medusas, especialmente entre los niños. La buena noticia es que casi todos los accidentes se pueden evitar con unos conocimientos básicos.
“Todos los entornos tienen sus riesgos, aunque siendo realistas es mucho más probable sufrir un golpe de calor o una caída que un problema con un animal”, afirma el biólogo Mike Pérez Rodríguez, responsable junto con la también bióloga Laura Ojalvo Ortega del canal Naturymas. “Conocer un poco las especies que nos rodean y aplicar unas medidas básicas de prevención reduce enormemente cualquier riesgo”, añade.
Aunque la fauna potencialmente peligrosa de España es escasa en comparación con otras regiones del mundo, el cambio climático está alterando el mapa. El calentamiento del Mediterráneo está facilitando la presencia de especies marinas antes excepcionales en aguas españolas, y la expansión de vectores como el mosquito tigre (Aedes albopictus) que está introduciendo enfermedades tropicales en latitudes donde antes no circulaban.









