El Gobierno de Donald Trump quiere que el mundo deje de comerciar con Irán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció este lunes un “ataque financiero sostenido” contra la República Islámica y advirtió a países y empresas extranjeras de que, si mantienen sus vínculos económicos con Teherán, se expondrán a duras sanciones. Washington lleva meses multiplicando las amenazas y advertencias de tinte económico a países de todo el mundo por distintas razones, muchas de las cuales acaban sin consecuencias. Esta vez, en el caso de España, el aviso lanzado a los cuatro vientos desde la Casa Blanca llega sobre una relación comercial venida a menos, que poco tiene que ver con la que existía hace apenas unos años.El intercambio de bienes entre España e Irán se ha reducido hasta quedar en niveles casi testimoniales. En 2025, según las estadísticas del Ministerio de Economía, las empresas españolas exportaron a Irán productos por valor de 123,1 millones de euros y compraron bienes iraníes por otros 121,8 millones. En total, casi 245 millones de euros. En la primera mitad de 2026, las exportaciones sumaron 30,7 millones y las importaciones, 47,5 millones. Hace apenas siete años, el vínculo entre ambos países era considerablemente mayor, con una cuantía superior a los 2.500 millones de euros.Los últimos datos, todavía provisionales, permiten ver qué queda de esa antigua relación comercial. La mayor parte de las importaciones españolas durante 2025 se concentró en la categoría de alimentación y bebidas, con unos 75 millones de euros. De esa cantidad, alrededor de 53 millones vinieron exclusivamente de la mano del azafrán, mientras que otros 19 millones procedieron de frutos secos, pasas y frutas. Fuera del sector alimentario, las principales compras tuvieron que ver con productos químicos, por unos 18,7 millones, y plásticos, por otros 9,5 millones. También tuvieron cierto peso los vidrios y materiales fundidos como el hierro y el acero.En sentido contrario, las exportaciones españolas estuvieron encabezadas por la maquinaria y los aparatos mecánicos, con 26,5 millones de euros. Dentro de esta categoría destacan los “artículos de grifería y órgano”. Otros 26 millones fueron productos farmacéuticos. En menor medida, 11,4 millones de euros correspondieron a abonos y 10,7 millones, a papel y cartón. El resto de categorías, como los aceites esenciales y otros productos químicos y orgánicos, representaron cada uno menos de 10 millones.Todas estas cifras contrastan con los niveles alcanzados antes de la imposición de las sanciones estadounidenses durante el primer mandato del actual inquilino de la Casa Blanca. El máximo de la serie más reciente ―en 2011, por ejemplo, se importaron bienes por valor de 4.000 millones― se produjo en 2018, cuando España compró del país persa 2.046 millones, principalmente aceites crudos y derivados del petróleo, y exportó otros 584 millones. Solo un año después, las importaciones se desplomaron hasta 92,4 millones y las exportaciones se situaron en 206 millones. El comercio bilateral quedó reducido a 298,5 millones, una caída anual de aproximadamente el 89%. Actualmente, la diferencia con 2018 es algo superior al 90%.La explicación de aquel desplome está, sobre todo, en el petróleo y el resto de productos energéticos. El cambio coincide con la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán en 2018 y la recuperación de las sanciones estadounidenses contra la República Islámica. Las medidas terminaron afectando también a las empresas de terceros países que mantenían negocios con Teherán y contribuyeron a cortar uno de los principales canales comerciales entre España e Irán. Desde entonces, las relaciones económicas no han desaparecido, pero han quedado reducidas a una escala muy inferior.La nueva amenaza lanzada este lunes por Washington, que todavía debe concretarse, pretende alcanzar a cualquier país que mantenga relaciones económicas con Irán. Curiosamente, ni siquiera Estados Unidos se libraría, ya que no ha logrado dejar su balanza comercial con la República Islámica en cero. En 2025, según los datos oficiales, las empresas estadounidenses exportaron a Irán bienes por valor de 58,7 millones de dólares, mientras que las importaciones ascendieron a 1,4 millones. En los seis primeros meses de 2026, ya con la guerra entre ambos países en marcha tras los ataques ilegales de Washington y Tel Aviv contra Teherán, las ventas estadounidenses sumaron 21,2 millones de dólares y las compras, otros 0,8 millones.Las empresas españolas también reducen su exposiciónEstados Unidos lleva décadas sometiendo a un estrecho marcaje las relaciones de las empresas con Irán. Las presiones de Washington, con frecuencia ejercidas a través de su embajada en Madrid, lograron que entidades como el Santander, el Sabadell o el BBVA cerrasen sus oficinas en Irán o que empresas como Repsol o Unión Fenosa (luego integrada en lo que ahora es Naturgy) abandonasen proyectos en el país. Telstar, una firma española, llegó a ser sancionada por sus exportaciones a Irán, aunque luego la multa fue retirada.La Sección 13(r) de la ley del Mercado de Valores estadounidense (Exchange Act) obliga a las empresas que cotizan en Estados Unidos a dar cuenta de sus relaciones con el país persa. Exige que un emisor divulgue si él o alguna de sus filiales ha participado a sabiendas en determinadas actividades, transacciones o tratos relacionados con Irán, incluidas aquellas que no estaban, al menos hasta ahora, prohibidas por la legislación estadounidense. Las empresas españolas cotizadas en Estados Unidos han venido cumpliendo esa obligación.Grifols compró en 2022 la alemana Biotest AG, que tiene acuerdos de suministro de productos con cinco entidades iraníes diferentes, en virtud de los cuales las entidades iraníes envían plasma recogido en Irán a Biotest AG para su procesamiento y esta envía esos productos farmacéuticos a las entidades iraníes. En febrero de 2023, Grifols presentó ante las autoridades estadounidenses una solicitud de orientación interpretativa o, en su defecto, de autorización de licencia. La compañía alegaba que el Reglamento sobre Transacciones y Sanciones contra Irán no debería aplicarse en este caso, pero que si las autoridades creían que sí debía aplicarse, deberían autorizar una excepción por motivos humanitarios. La empresa advierte de que las autoridades podrían no estar de acuerdo: “En tal caso, tendríamos que poner fin a las actividades de Biotest AG en Irán y podríamos estar sujetos a sanciones. El cese de las actividades de Biotest AG en Irán no tendría un efecto material adverso sobre nuestras operaciones o situación financiera”, explica en su informe anual.Ferrovial (ahora domiciliada en Países Bajos) también da cuenta de una actividad marginal vinculada a Irán, a través de su filial YDA Turkey, que gestiona las terminales del aeropuerto de Dalaman en nombre del Gobierno turco y no tiene autoridad alguna para denegar la entrada en Turquía a pasajeros o aeronaves autorizados con arreglo a la legislación turca. YDA Turkey ingresó unos 50.000 euros en tasas por servicios relacionados con pasajeros y aeronaves de Meraj Airlines, una compañía aérea con sede en Teherán sancionada por las autoridades estadounidenses.Los bancos, mientras, han ido cortando todos sus lazos con Irán. El Santander mantiene bloqueadas un limitado número de cuentas en cumplimiento de las sanciones estadounidenses. Además, tiene ciertas garantías de cumplimiento heredadas en beneficio de un banco iraní que actualmente está sancionado por Estados Unidos (cartas de crédito para garantizar las obligaciones de contratistas que participaron en licitaciones públicas en Irán) que estaban en vigor antes del 27 de abril de 2007. El banco no está autorizado contractualmente a cancelar los acuerdos en vigor sin pagar el importe garantizado. Por ello, afirmaba tener la intención de seguir prestando las garantías de acuerdo con la legislación aplicable.El BBVA, por su parte, asegura en su último informe anual registrado ante la SEC que, según la información de que dispone, “ni la Sociedad ni ninguna de sus filiales han llevado a cabo, a sabiendas, ninguna actividad, transacción u operación durante el periodo cubierto por el presente Informe Anual que deba ser objeto de divulgación con arreglo al artículo 13(r) de la Ley de Mercados de Valores”.Telefónica ya no cotiza en Estados Unidos, pero en su informe anual de 2024 ante el supervisor estadounidense señalaba que varias de las filiales del grupo mantienen acuerdos de itinerancia con empresas de telecomunicaciones iraníes. En virtud de estos acuerdos, los clientes de las empresas del grupo Telefónica pueden utilizar la red iraní en cuestión (itinerancia saliente) y los clientes de estos operadores iraníes pueden utilizar la red de las filiales de Telefónica (itinerancia entrante). El importe de esas transacciones es absolutamente marginal, del orden de medio millón de euros.
Azafrán y grifería, el escaso comercio entre España e Irán que Trump amenaza con sancionar
Madrid y Teherán registraron intercambios en 2025 por valor de 245 millones de euros, alrededor de un 90% menos de lo anotado en 2018, el máximo de la serie reciente













