“Estamos lanzando una hecatombe económica contra las conexiones financieras de Irán en todo el mundo. Nuestro objetivo es cortar cada tabla de salvación económica que apoye a este régimen tiránico hasta que Teherán se quede completamente solo”. Así anunció el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, la última ola de sanciones contra la República Islámica en una rueda de prensa el lunes. Tras casi seis meses de conflicto, Washington apuesta por la asfixia económica para doblegar al régimen iraní, en una nueva fase de su ofensiva que había levantado una enorme expectación después de amagar con imponer sanciones también a los países que comercian con Teherán. Por ahora, sin embargo, esas amenazas no se han concretado. Bessent dijo que se trataba de un “disparo de advertencia”, sin concretar qué países se trataba ni fijar un plazo para el ultimátum. La conexión Teherán-PekínLas nuevas amenazas de Trump han puesto en el punto de mira a China, el principal socio comercial de Irán y el mayor comprador de petróleo iraní. El gigante asiático era el destino de un 26% de las exportaciones de la República Islámica, según los últimos datos de la Organización Mundial de Comercio (OMC), actualizados hasta 2022. De ellas, un 34,4% fueron ventas de crudo e hidrocarburos, los productos más demandados por Pekín. La Administración General de Aduanas de China, el organismo gubernamental encargado del comercio exterior, no ha dado cuenta de sus compras de petróleo iraní en sus estadísticas oficiales desde 2022, pero el seguimiento de petroleros y las estimaciones de especialistas del sector apuntan a que el mercado chino se ha mantenido como el principal consumidor de petróleo iraní. En 2025, Pekín llegó a importar casi 1,4 millones de barriles diarios, según un análisis del Centro para la Política Energética Global de la Universidad de Columbia. El año pasado la República Islámica tenía una producción de 3,26 millones de barriles al día, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).“China ayuda a Irán a evadir las sanciones estadounidenses y financiar sus actividades de desestabilización en Oriente Próximo”, señalaba un informe del Gobierno estadounidense publicado en marzo, apenas dos semanas después de iniciarse el conflicto. En ese documento, la Casa Blanca aseguraba que Pekín era el destino en 2025 del 90% de las exportaciones de crudo iraní gracias a un gran entramado de bancos chinos, empresas fachada e intermediarios por todo el mundo que facilitaban ese comercio, y se refería a ambos países como parte de un “eje de autocracias”. El Gobierno de Xi Jinping ya ha reaccionado a las últimas amenazas de Washington. Un portavoz del Ministerio de Comercio ha dicho este martes que las relaciones entre China e Irán se desarrollan en las líneas del derecho internacional y rechazó cualquier intento de “interrumpir” o “interferir” en ellas. Pekín ha calificado las sanciones de “ilegales” y ha afirmado que tomará “todas las medidas necesarias” para proteger sus intereses nacionales. De las 60 empresas y personas sancionadas por Estados Unidos, 18 son de China y Hong Kong.Socios regionalesEl petróleo no es el único vínculo que une a las economías de Irán y China. Los productos chinos representaron casi un 26% de las importaciones de la República Islámica, según los últimos datos de la OMC, previos a la guerra. El único país del que Teherán importó más mercancías fue Emiratos Árabes Unidos (un 30%), que es, al mismo tiempo, uno de los principales aliados militares de Estados Unidos en el golfo Pérsico. En medio de las presiones de la Casa Blanca, Abu Dabi anunció la semana pasada la suspensión de sus relaciones financieras y comerciales con Irán, lo que supuso un duro golpe para la castigada economía iraní, que ya arrastraba una crisis prolongada incluso antes de que estallara el conflicto con Estados Unidos e Israel. La decisión se dio a conocer horas después de que Irán lanzara dos misiles a territorio emiratí y en la comparecencia en la que se presentó, las autoridades del país evitaron dar detalles sobre sus vínculos económicos con Teherán. Según la radiografía que ofrece la OMC, Emiratos Árabes Unidos fue, además, el tercer destino más importante para las exportaciones iraníes (casi un 12,8%). Más de la mitad fueron hidrocarburos. Otros vecinos de Irán que han dependido en los últimos años de sus combustibles fósiles son Irak, Turquía, Afganistán y Pakistán. Todos están entre los 10 países a los que Teherán vendía más bienes. En ese grupo también está la India, otra de las potencias que han estado en la diana de Trump por la compra de crudo de países sancionados por Washington, como Rusia. Los productores indios de arroz, té y productos farmacéuticos, principales sectores de las exportaciones a Irán, ya han anunciado que prevén reducir sus ventas en el territorio iraní. Efecto bumeránAlgunos analistas afirman que Washington no ha decidido ir un paso más allá porque imponer sanciones a colosos como la India o China podría resultar, a final de cuentas, contraproducente para su propia economía y provocar un “efecto bumerán”. “La OFAC [la oficina del Tesoro estadounidense que administra las sanciones] lleva décadas persiguiendo a países y empresas que hacen negocios con Irán, pero todas las administraciones —incluida la primera de Trump— se negaron a intentar aislar a China y la India de la economía estadounidense, ya que hacerlo habría sido una locura”, comentó Justin Logan, director de Defensa y Política Exterior del Instituto Cato, tras el anuncio de Bessent. También hay dudas sobre la efectividad de sanciones unilaterales y sobre si Trump tendrá la paciencia para esperar a que surtan efecto. En la lista de la OMC de las importaciones iraníes también aparecen otros pesos pesados como la Unión Europea y Rusia. Pese a las sanciones que Bruselas ha impuesto en los últimos años por la situación de derechos humanos en el país, el apoyo a Rusia durante la invasión de Ucrania y el incumplimiento del acuerdo nuclear, el comercio ha seguido bajo algunas excepciones previstas en esas medidas. Los países comunitarios exportaron el año pasado bienes por un valor de 3.000 millones de euros e importaron mercancías iraníes por alrededor de 800 millones, según datos oficiales. Los países de la UE suelen vender maquinaria, productos químicos, equipos médicos y farmacéuticos, alimentos y productos agrícolas. Las cifras de exportaciones europeas a Irán en 2025 fueron las más bajas de los últimos tres años. “Quiero ser claro: cualquier entidad que facilite el lavado de dinero en nombre de Irán será excluida del sistema del dólar estadounidense. El reloj ya ha empezado a correr”, afirmó Bessent en su comparecencia. Pero en una guerra marcada por las idas y venidas de Trump, está por ver el impacto de la llamada Operación Paria Económico en Irán, acostumbrado a las sanciones y al aislamiento, y si las advertencias desde la Casa Blanca tendrán un efecto disuasorio real entre sus socios comerciales.