El 1 de julio de 1976 los desacuerdos entre el rey Juan Carlos I y el presidente Carlos Arias Navarro provocaron el cese de este �ltimo. El monarca encarg� la formaci�n de un nuevo Gobierno a Adolfo Su�rez, el hasta entonces ministro-secretario del Movimiento. Fue recibido con desconfianza por las fuerzas antifranquistas, pero en su primera aparici�n en TVE hizo un anuncio claro: �Que los gobiernos del futuro sean el resultado de la libre voluntad de la mayor�a de los espa�oles�. A las palabras les siguieron los hechos. El d�a 30 se decret� una amplia amnist�a para los delitos pol�ticos, con excepciones como el terrorismo. Ese mismo mes Su�rez empez� a reunirse con los dirigentes de la oposici�n, todav�a ilegal, para concertar la celebraci�n de unas elecciones al a�o siguiente. La ciudadan�a respald� dicha v�a en el refer�ndum de la Ley para la Reforma Pol�tica. Por supuesto, hab�a quien estaba en contra. En 1976 ETA y los GRAPO intentaron hacer descarrilar la incipiente Transici�n asesinando a 19 personas. Adem�s de al terrorismo (cuatro v�ctimas mortales), la ultraderecha recurri� a la obstrucci�n al proyecto de Su�rez en las instituciones y al ruido de sables. A su pesar, el pueblo habl�. El cambio de r�gimen en Espa�a hab�a sido precedido por los de Portugal y Grecia. Aquellos tres casos marcaron el comienzo de lo que el polit�logo Samuel P. Huntington denomin� la �tercera ola internacional de democratizaci�n�. Gracias a la estadounidense Freedom House, podemos seguir su expansi�n. En 1976 �nicamente el 26,58% de los pa�ses del planeta eran libres. Tres a�os despu�s ya supon�an el 31,88%. La ca�da de las dictaduras derechistas en Hispanoam�rica y de la mayor�a de las dictaduras comunistas del Bloque del Este favoreci� un nuevo repunte de la democracia global: en 1998 eran libres el 45,55% de los estados. Entre 2006 y 2007 se alcanz� el pico del 46,63%. A partir de 2010 la Primavera �rabe y otros fen�menos similares dieron m�s motivos para la esperanza. Tras un breve repliegue, en 2012 volvi� a superarse la barrera del 46%. La historia parec�a estar dando la raz�n a la hip�tesis que el polit�logo Francis Fukuyama hab�a planteado en 1992: tras el fin de la Guerra Fr�a, en un mundo cada vez m�s pac�fico y estable, sin disputas ideol�gicas ni conflictos, la democracia liberal estaba llamada a convertirse en la forma dominante de gobierno. Sus ideas eran fruto del paradigma del progreso, la creencia de que las condiciones de vida y los derechos de la humanidad mejoran de forma inevitable, lineal, continua y acumulativa. Fukuyama estaba equivocado. Por vig�simo a�o consecutivo, en 2025 la libertad ha disminuido en el planeta. La ciudadan�a de 54 pa�ses ha experimentado un deterioro de sus derechos pol�ticos y libertades civiles como resultado de las guerras, los golpes de Estado, los ataques a las instituciones, la violencia con y sin tintes pol�ticos, la represi�n gubernativa y la extensi�n de pr�cticas autoritarias. Guinea-Bis�u, Tanzania y Burkina Faso han sido los m�s afectados. La buena nueva es que Bolivia, las islas Fiyi y Malaui han entrado en la categor�a de Estados libres, que suman un total de 88 de 195 (el 45,12%). Sin embargo, �nicamente albergan al 21% de la poblaci�n global. El resto de los seres humanos reside en territorios que o no son libres (40%) o solo lo son parcialmente (39%). M�s pesimista, el Instituto sueco V-Dem sostiene que hoy en d�a �solo el 7% de la poblaci�n mundial (600 millones) vive en democracias liberales�. Desde su perspectiva, los avances de la tercera ola de democratizaci�n �est�n casi erradicados�. La libertad de prensa es uno de los elementos que m�s se ha degradado. Seg�n Reporteros Sin Fronteras, se encuentra en una situaci�n grave o muy grave en el 52,2% de los casos. En la actualidad menos del 1% de los seres humanos reside en zonas que gozan de una buena libertad de prensa. En 2002 era el 20%. �Estados Unidos (puesto 64) pierde siete posiciones, mientras que otros pa�ses americanos, como Ecuador y Per�, se hunden en la tabla�. Tambi�n han empeorado los niveles de paz y seguridad. El sueco Uppsala Conflict Data Program contabiliza 65 conflictos armados que involucraron al menos a un pa�s en 2025, lo que representa el n�mero m�s alto desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Ocho de ellos fueron guerras entre dos o m�s estados. Y todo apunta a que la tendencia ir� en aumento. El coste ha sido dram�tico. En 2025 los conflictos armados y otras formas de violencia organizada acabaron con la vida de 245.600 personas (un 152% m�s que en 2024). El escenario en el que se registraron m�s fallecidos (94.700) fue la guerra de Ucrania, seguido de Sud�n e Israel-Palestina. El australiano Institute for Economics & Peace calcula que el impacto de la violencia en la econom�a mundial fue de 21,8 billones de d�lares, lo que equivale al 10,5% del PIB del planeta. Esta cifra representa un 3,2% m�s que el a�o anterior, debido a, entre otros factores, el incremento del gasto militar. Al igual que las guerras, el terrorismo se ha intensificado en las �ltimas cinco d�cadas. La Global Terrorism Database identificaba 658 v�ctimas mortales en 1976. De acuerdo con el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo, en 2025 los yihadistas asesinaron a 9.901 personas. No incluye la violencia ultraderechista, de extrema izquierda y nacionalista, que est� repuntando en ciertas zonas. Seg�n algunos estudios, estamos m�s cerca del borde del abismo de lo que estuvimos en la Guerra Fr�a. Si entonces no nos despe�amos fue gracias al equilibrio entre las dos superpotencias, que hoy ha sido sustituido por una salvaje competici�n multipolar, y a las instituciones trasnacionales, como la ONU. La existencia tanto de esta organizaci�n como de la Corte Penal Internacional est� siendo amenazada por el presidente Trump. No son sus �nicos logros. A consecuencia de la paralizaci�n del Congreso, la imposici�n de la autoridad del Ejecutivo, las presiones contra la libertad de expresi�n y la eliminaci�n de medidas anticorrupci�n, en 2025 EEUU ha perdido tres puntos en el �ndice de Freedom House, situ�ndose en los 81 sobre 100. Para V-Dem, el proceso de autocratizaci�n ha hecho que �por primera vez en m�s de 50 a�os, Estados Unidos pierda su estatus de democracia liberal�. Europa contin�a ocupando una posici�n preminente en las tablas de clasificaci�n de libertad, democracia, prosperidad y paz. No obstante, son cada vez m�s evidentes el anquilosamiento de la UE, su escasa relevancia internacional y sus disfunciones internas. La crisis acecha. Espa�a no es diferente al resto de pa�ses europeos. El a�o pasado hemos ganado un punto en el �ndice de Freedom House, alcanzando los 91, pero estamos lejos de los 97 que ten�amos entre 2008 y 2011. En mi opini�n, nos lastran problemas como el debilitamiento de la separaci�n de poderes, la erosi�n de las instituciones, la corrupci�n, la falta de transparencia, la polarizaci�n pol�tica, el auge de los extremismos y los populismos, el crecimiento de los nacionalismos y los procesos de radicalizaci�n violenta de una peque�a parte de los j�venes. A la hora de afrontar tales retos, quiz� resulte �til recordar aquellos a los que hace medio siglo se enfrentaron el Rey, el presidente Su�rez, su equipo, la oposici�n antifranquista, los movimientos sociales y el conjunto de la ciudadan�a. Los superaron porque, a pesar de sus diferencias, llegaron a acuerdos amplios en pro de un horizonte compartido: la democracia.
El retroceso de la democracia
El 1 de julio de 1976 los desacuerdos entre el rey Juan Carlos I y el presidente Carlos Arias Navarro provocaron el cese de este �ltimo. El monarca encarg� la formaci�n de un...






