Naiara BrocalActualizado Martes,

agosto

01:57�Ya ha acabado sus vacaciones y est� pensando en retomar su rutina de ejercicio? La ciencia puede ayudarle a optimizar al m�ximo su actividad, ya que adem�s del tipo de entrenamiento, tambi�n el momento del d�a en que se haga puede marcar la diferencia. En los �ltimos a�os est�n apareciendo estudios que intentan responder a una nueva pregunta: �Cu�nto importa el momento del d�a en el que nos movemos?"La mayor�a de los estudios que tenemos hasta ahora son observacionales y no implican causalidad, por lo que hay que interpretar los resultados con cautela", advierte Antonio Clavero-Jimeno, investigador de la Facultad de Ciencias del Deporte y del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud (iMUDS) de la Universidad de Granada. Sin embargo, algunos trabajos sugieren efectos notables dependiendo del horario, sobre todo en personas con determinadas alteraciones metab�licas, como prediabetes o diabetes tipo 2.Clavero-Jimeno es autor de un estudio publicado en 2024 en Obesity que apunta en esta direcci�n. En �l participaron 186 adultos sedentarios con sobrepeso u obesidad que llevaron durante 14 d�as un aceler�metro y un monitor continuo de glucosa. Los participantes presentaban al menos una alteraci�n metab�lica, como hipertensi�n, problemas de colesterol o niveles elevados de az�car en sangre en ayunas, pero no ten�an diabetes tipo 2.En el estudio, concentrar m�s del 50% de la actividad f�sica moderada-vigorosa entre las 18.00 y las 00.00 horas se asoci� con menores concentraciones medias de glucosa durante las 24 horas, durante el d�a y, de forma m�s acusada, por la noche. Los resultados sugieren que las personas con prediabetes podr�an beneficiarse en mayor medida de acumular actividad f�sica por la tarde-noche. Clavero-Jimeno insiste, no obstante, en que se trata de un estudio observacional, �til para generar hip�tesis, pero que no permite establecer una relaci�n de causa-efecto.El investigador precisa adem�s que no se estudi� el impacto de sesiones programadas de entrenamiento, sino la actividad f�sica realizada en condiciones de vida real, entendida como cualquier movimiento que supone un gasto energ�tico superior al reposo. Dado que los participantes hab�an sido seleccionados por ser inactivos, se�ala que lo m�s probable es que gran parte de ese gasto energ�tico correspondiera a movimientos cotidianos, como caminar, hacer la compra o subir y bajar escaleras.Publicaciones en 2026Su trabajo se suma a otras investigaciones que apuntan en la misma direcci�n. Una revisi�n publicada en mayo en Journal of Diabetes & Metabolic Disorders encuentra tambi�n una se�al favorable del ejercicio vespertino o nocturno frente al matutino en algunos par�metros gluc�micos. Sin embargo, los autores reconocen que la evidencia contin�a siendo limitada e inconclusa debido al peque�o tama�o y la heterogeneidad de los estudios incluidos, adem�s de otras limitaciones metodol�gicas.En marzo, Trends in Endocrinology & Metabolism public� otra revisi�n centrada en los mecanismos que podr�an explicar por qu� el ejercicio de intensidad moderada-alta realizado por la tarde o la noche parece favorecer el control gluc�mico y la sensibilidad a la insulina en la diabetes tipo 2, mientras que el ejercicio matutino muestra efectos m�s modestos e incluso puede provocar aumentos transitorios de la glucosa.Seg�n los autores, estas diferencias podr�an estar relacionadas con la alteraci�n de los ritmos circadianos que se observa en la diabetes tipo 2. El ejercicio actuar�a como un sincronizador de los relojes biol�gicos y, cuando se practica por la tarde, se ha asociado con menores niveles de cortisol e inflamaci�n y con una mayor capacidad oxidativa que cuando se realiza por la ma�ana.En este sentido, Clavero-Jimeno explica que el organismo presenta una mayor sensibilidad a la insulina y tolerancia a la glucosa durante las primeras horas del d�a. Conforme avanza la jornada, esa sensibilidad disminuye y aumenta la resistencia a la insulina, algo especialmente relevante en las personas con alteraciones del metabolismo de la glucosa.Una posible explicaci�n es que activar el m�sculo durante las horas en las que el organismo es m�s resistente a la insulina facilitar�a la captaci�n de la glucosa circulante para utilizarla como fuente de energ�a o almacenarla en forma de gluc�geno. "Si realizo actividad f�sica durante el tramo del d�a en el que soy m�s resistente a la insulina, el m�sculo puede utilizar mejor esa glucosa como sustrato energ�tico o almacenarla en forma de gluc�geno muscular", aclara.Otros par�metros cardiometab�licosEl nivel de evidencia sobre el papel del horario en otros par�metros cardiometab�licos es todav�a menor, los resultados muestran tendencias menos claras, y en ocasiones contradictorias, en variables como el peso, la masa grasa, la composici�n corporal, la grasa hep�tica o la enfermedad cardiovascular. En algunos de estos �mbitos empiezan a aparecer se�ales favorables al ejercicio realizado durante la segunda mitad del d�a, pero todav�a son insuficientes para establecer recomendaciones.As�, explica, en una persona con prediabetes o diabetes tipo 2 que tenga libertad para escoger horario, la evidencia actual permitir�a plantearse concentrar una mayor parte de la actividad durante la tarde, siempre que ello no dificulte la adherencia ni interfiera con el sue�o.Porque, aunque en estas personas el reloj comienza a perfilarse como una variable que podr�a tenerse en cuenta, la recomendaci�n principal sigue siendo clara: hacer ejercicio es mucho m�s importante que elegir la hora perfecta."En personas sanas, el momento del d�a ser�a indiferente", expone Clavero-Jimeno. Antes que el horario pesan otros factores, como el tipo de ejercicio. El investigador se muestra adem�s partidario de combinar ejercicio aer�bico y de fuerza para aprovechar los beneficios espec�ficos de ambas modalidades.