0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialUcrania celebró ayer los 35 años de su independencia de la Unión Soviética. Si aquella fue una decisión trascendental para el futuro del país, no lo es menos la situación que vive desde hace más de cuatro años, inmersa en combatir la invasión militar por parte de Rusia. Para arropar al presidente Volodímir Zelenski en esta fecha se trasladaron a Kyiv una decena de líderes europeos, entre ellos el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el premier británico, Andy Burnham, que en su primer viaje al extranjero desde que ocupa el cargo reafirmó el apoyo total del Reino Unido a Ucrania.En 1991, más del 90% de los ucranianos que participaron en el referéndum votaron por la independencia, incluida la mayoría de los habitantes de Crimea y de las provincias de Donetsk y Lugansk, ocupadas por Rusia desde el 2014. No fue simplemente la disolución de la URSS: fue la elección colectiva y consciente de una nación a la que habían intentado borrar. En este contexto, no resulta baldío recordar que, cuando se independizó, Ucrania era la tercera potencia nuclear mundial, tras EE.UU. y Rusia. En 1991 había unas cuatro mil armas nucleares desplegadas en su territorio, heredadas de la URSS. Un arsenal que abandonó en 1994 bajo la presión de Rusia, que temía por su seguridad, y de Occidente, que no quería la proliferación nuclear.Kyiv propuso un acuerdo: renunciar a esas ojivas a cambio de préstamos del FMI, ayuda para destruir las armas y el reconocimiento de sus fronteras. Todos, incluida Rusia, aceptaron esas condiciones. Luego ya hemos visto cómo Moscú violó esas fronteras primero con la anexión de Crimea y luego con la invasión del 2022, que iba más allá de una disputa territorial. Se trataba de un revanchismo imperial. El Kremlin se negaba a aceptar como definitiva la disolución de la URSS y la pérdida de control sobre Ucrania. Quizá la pregunta hoy es si Rusia hubiera atacado a un país vecino si este aún dispusiera del arma atómica. Una pregunta de la que, obviamente, nunca tendremos respuesta.Ucrania celebra sus 35 años de independencia en plena escalada bélica con RusiaEn su intervención de ayer, Zelenski admitió: “Ahora mismo, las cosas son realmente muy difíciles para todos nosotros”. Y ante sus invitados extranjeros y el pueblo ucraniano hizo un llamamiento a la unidad de Ucrania, Europa, EE.UU. y el mundo para elevar la presión sobre el Kremlin. En un discurso claramente dedicado a elevar la moral de la sociedad ucraniana, cuya resiliencia alabó, Zelenski declaró que “Ucrania no es una víctima, sino un guerrero” y acusó a Putin de “estar anclado en el pasado” y de seguir viendo a Ucrania como un actor sumiso.Este aniversario tiene lugar en plena escalada bélica con Rusia. Está siendo un verano muy duro para Ucrania, con bombardeos diarios rusos sobre las ciudades y las infraestructuras del país, sin duda los más mortíferos para la población civil desde que empezó la agresión en febrero del 2022. Estos ataques han puesto en evidencia de manera meridiana la falta de defensas antiaéreas con las que abatir los misiles rusos. Zelenski admitió ayer que ese es su talón de Aquiles y que “hay que encontrar una solución al terror balístico ruso porque esta apuesta no debe salirles rentable”.Este punto fue el que centró la reunión de la Coalición de Voluntarios, a la que asistieron Costa y Burnham de forma presencial en Kyiv y el resto de aliados, entre ellos el francés Macron y el alemán Merz, por videoconferencia. Burnham dio una buena noticia a Zelenski al anunciar que permitirá a la empresa europea de defensa MBDA desclasificar información sobre los componentes británicos del misil Storm Shadow, para su fabricación por Ucrania. Este anuncio puede tensar aún más la relación entre Londres y Moscú, ya que Rusia amenazó recientemente con “consecuencias” por el supuesto uso de drones británicos por Ucrania contra Rusia. Ahora esas amenazas podrían subir de nivel, en forma de ataques híbridos contra el Reino Unido.Los aliados reafirman su apoyo a Kyiv y el Reino Unido le ayudará a fabricar misiles de largo alcanceFrancia también anunció nuevos envíos de misiles interceptores y la Comisión Europea desbloqueó un paquete de ayuda de 6.100 millones de euros a Kyiv para comprar defensas antiaéreas, enmarcados dentro del préstamo de 90.000 millones que la UE ha concedido a Ucrania hasta el 2027, de los que 60.000 millones se destinarán a defensa. Todo ello en respuesta a los numerosos llamamientos de Zelenski a sus aliados para que le envíen más sistemas defensivos antiaéreos. Mientras, Trump se sigue resistiendo a dar la licencia a Kyiv para fabricar misiles Patriot.Ayer se celebró el aniversario de la independencia de una nación que libra, desde el 2014, la mayor lucha armada por su supervivencia que ha vivido Europa desde la Segunda Guerra Mundial. La victoria o la derrota de Ucrania es una cuestión de seguridad no solo para Europa del Este, sino para todo el continente.