Entrevista Exclusivo suscriptores Diego Restrepo Zambrano explica cómo el calentamiento del Pacífico ya está alterando las lluvias en Colombia y por qué el país debe prepararse.El experto Diego Restrepo Zambrano advierte que el fenómeno, intensificado por el cambio climático, podría afectar la producción de alimentos y la seguridad alimentaria. Foto: Juan Pablo Rueda - EL TIEMPO | Arcivho particularPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD24.08.2026 17:37 Actualizado: 24.08.2026 17:37

El mundo ya exhibe un mosaico de señales de alerta ante un fenómeno de El Niño que todavía no llega a su punto máximo. En Reino Unido, la oficina meteorológica Met advirtió que 2027 podría convertirse en el año más cálido jamás registrado, después de que julio fuera el mes más seco en 190 años en Inglaterra, con casi tres cuartas partes del país en sequía. En Europa continental, distintas autoridades sanitarias estiman más de 30.000 muertes adicionales asociadas a las olas de calor entre finales de mayo y mediados de agosto, mientras Austria vive su peor año de sequía desde que existen registros, en 1850. LEA TAMBIÉN En Estados Unidos, los lagos Powell y Mead —los embalses más grandes del país— cayeron a mínimos de décadas, obligando a recortar el suministro de agua en California, Nevada y Arizona. Y en Centroamérica, Honduras declaró en alerta a casi el 80 % de su territorio por una sequía que ha secado embalses y arruinado cosechas, mientras el Canal de Panamá anunció que reducirá los tránsitos diarios de buques por la caída de las lluvias en su cuenca.El calentamiento global está intensificando los extremos climáticos. Foto:FOTO: ÓSCAR BERROCAL. ARCHIVO CEETEn medio de ese panorama, la pregunta que más preocupa a un país como Colombia es qué va a pasar con el agua. Diego Restrepo Zambrano, experto en ciencias del agua, gestión de inundaciones y desarrollo urbano sostenible, explica que el efecto de El Niño ya no es una proyección a futuro, sino algo que el país ya está empezando a sentir. “Efectivamente ya se empieza a sentir el efecto del fenómeno del Niño”, afirma. Según describe, el acoplamiento entre la temperatura del océano y la de la atmósfera “ya se está dando”, lo que significa que el calentamiento del Pacífico ya tiene un efecto directo sobre la falta de lluvia en el país, “sobre todo en nuestra región, en Colombia, por lo menos la región andina”. Ese déficit, dice, no se limita a una sola zona. “En la región andina, la región Caribe, región Pacífico, todas esas regiones sufren de déficit de lluvia durante el fenómeno del Niño, y ya se está empezando a sentir ese déficit”, señala Restrepo Zambrano.El experto también confirma, desde su propia lectura de los datos, la magnitud inusual de este episodio. La anomalía de temperatura en la región el pasado 21 de agosto estaba muy cerca de los 2 grados centígrados. “Cuando pasemos los dos, quiere decir que ya estamos frente a un calentamiento que entra en la categoría de un niño muy fuerte en las categorías de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés)”, advierte. Y agrega que la velocidad con la que se ha dado ese calentamiento no tiene precedentes: “Hasta el momento es el Niño con la aceleración más alta del último siglo, de los últimos siglos, del siglo 20 y 21”. LEA TAMBIÉN La agricultura es uno de los sectores que se ve directamente afectados por El Niño. Foto:José Hernández / FAORestrepo Zambrano explica que los efectos de El Niño no son uniformes en todo el planeta, sino que dependen de cómo se reorganiza la circulación atmosférica global. “El fenómeno del Niño tiene efectos muy localizados de mayor humedad o más zonas áridas, más sequía en unas que en otras”, dice. En general, las zonas donde se calienta el Pacífico tienden a recibir más lluvia, mientras otras entran en déficit: “Hay otras zonas donde se presentan déficit de lluvias y condiciones muy secas, como el norte de Suramérica”, explica, mientras que en el sur de Perú y otras partes de Suramérica ocurre lo contrario, con exceso de lluvias. El mismo patrón se repite en otras latitudes: “En el sur de Norteamérica hay mayor humedad; en Australia y en el sudeste asiático se tiende a ser más seco”.Ese desequilibrio, según el experto, responde a un balance energético global: cuando aumenta la evaporación y la lluvia en un lugar, necesariamente se genera déficit en otro. “Por eso es precisamente cuando ves el mapa del Pacífico, se ve mucha lluvia en el Pacífico y Australia se seca y Colombia se seca”, resume. Los vientos alisios, agrega, cumplen un papel central en esa dinámica interconectada que termina afectando la circulación atmosférica de todo el planeta.Restrepo Zambrano es enfático en que este fenómeno no puede entenderse por separado del cambio climático. “El cambio climático está generando mayor temperatura en la atmósfera y mayor temperatura en el océano”, explica, y esa combinación hace que fenómenos de variabilidad climática como El Niño “se den de una manera mucho más acelerada”. Por eso, dice, “lo que se está viendo es que esos fenómenos de variabilidad climática se ven intensificados por el calentamiento del planeta", y el episodio actual —un El Niño récord— está "relacionado directamente con el calentamiento del planeta”. LEA TAMBIÉN El déficit de lluvias ya comienza a sentirse en varias regiones del país. Foto:UNGRDEsa relación tiene, según el experto, una consecuencia física medible sobre el agua. “Por cada grado de calentamiento de la atmósfera por cambio climático, la atmósfera tiene una capacidad de retener 7 % más agua”, explica. Esa mayor retención genera un efecto doble y aparentemente contradictorio: “Se generen lluvias mucho más intensas, generando inundaciones, pero también a la vez que hayan sequías mucho más prolongadas”.Para Restrepo Zambrano, ese es el núcleo del problema que se avecina: “Eso pone en riesgo la disponibilidad de agua, pone en riesgo la producción de alimentos, la seguridad alimentaria”, advierte, porque la agricultura colombiana está acostumbrada a un régimen de lluvias cíclico que ya está cambiando. “Las sequías se están volviendo más prolongadas, las lluvias más intensas”, resume. LEA TAMBIÉN Ante ese escenario, dice, si no hay una adaptación a estos cambios, “la seguridad alimentaria sin duda va a estar en riesgo”. En el caso puntual de Colombia frente al fenómeno de El Niño que se aproxima, el experto anticipa que “se esperaría que la producción de alimentos se vea afectada por las sequías prolongadas que traerá este fenómeno”, además de “más incendios, más olas de calor”.El experto cierra con una referencia al Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), cuyo mensaje, dice, se está cumpliendo ante nuestros ojos: “Lo que siempre ha dicho es que estos eventos por cambio climático se van a volver más frecuentes y más intensos”. Y remata: “Ya lo estamos viendo con este fenómeno del Niño, y lo hemos visto en los últimos años cómo ya se siente el cambio en la intensidad y en la frecuencia de estos eventos extremos”.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.