Fiebre, pérdida de peso y dolores óseos o articulares pueden confundirse inicialmente con enfermedades frecuentes de la infancia como síndromes virales. Sin embargo, cuando persisten, se repiten, empeoran o no responden al tratamiento esperado, también pueden ser señales que ameriten una evaluación más profunda para descartar una leucemia.Así lo explica Federico Moral Ortega, médico ecuatoriano especializado en pediatría y con una subespecialidad en Hematología y Oncología Pediátrica realizada en el Sylvester Cancer Center de la Universidad de Miami. El especialista participó en el II Congreso Internacional de Pediatría de la Sociedad Ecuatoriana de Pediatría, filial Guayas, donde enfatizó en la importancia de que los pediatras reconozcan de manera oportuna los signos y síntomas asociados con esta enfermedad.El encuentro, desarrollado del 19 al 22 de agosto en el Hotel Sheraton de Guayaquil, reunió a especialistas nacionales e internacionales bajo el lema “Del nacimiento al crecimiento, un futuro que se cuida”. La jornada estuvo enfocada en la actualización científica y el intercambio de conocimientos en distintas áreas vinculadas con la atención de niños y adolescentes.Moral Ortega señala que la leucemia, específicamente la leucemia linfoblástica aguda de células B es más común en los niños de 2 a 5 años, pero también puede presentarse en diferentes etapas de la vida, incluso durante el primer año, la adolescencia o en adultos jóvenes.¿Qué síntomas pueden alertar sobre una leucemia?Uno de los principales desafíos para llegar al diagnóstico es que las manifestaciones iniciales no siempre son específicas.Entre los síntomas mencionados por el especialista están la fiebre recurrente, pérdida de peso, dolores en los huesos y articulaciones y dificultades para dormir. Algunos de estos cuadros pueden parecerse a una infección viral u otras enfermedades habituales en los niños.Por ello, el doctor considera especialmente importante observar la evolución del paciente. Cuando una enfermedad aparentemente común no responde o se comporta como se esperaba o aparecen otras señales de alarma, el pediatra puede requerir exámenes adicionales, entre ellos una biometría completa y decidir si es necesaria una derivación a un subespecialista.¿Por qué es tan “común” la leucemia en los niños? Conozca signos y síntomas de la enfermedadEl médico también advierte sobre el uso de tratamientos que puedan ocultar temporalmente determinadas manifestaciones clínicas. En particular, señala que no deberían administrarse esteroides sin una evaluación adecuada cuando todavía existe incertidumbre sobre el diagnóstico, pues podrían retrasar su identificación.La leucemia no tiene una sola causaA diferencia de otras enfermedades asociadas directamente con factores determinados, Moral Ortega explica que no existe una causa única para la aparición de la leucemia.“Es multifactorial”, señala el especialista. En determinados pacientes pueden existir alteraciones o mutaciones genéticas heredadas y antecedentes familiares de leucemia u otros tipos de cáncer, pero esto no ocurre en todos los casos.Tampoco existe, según explicó, una prueba que permita detectar de forma general la enfermedad antes del nacimiento. La identificación se produce una vez que aparece la patología y comienzan a manifestarse sus signos y síntomas.Un tratamiento intensivo que puede durar más de dos añosEl manejo de la leucemia linfoblástica aguda de células B es prolongado. De acuerdo con Moral Ortega, un tratamiento puede extenderse aproximadamente entre dos años y dos años y medio, con una fase particularmente intensa durante los primeros seis meses.Esta duración representa además un gran desafío para las familias. Traslados frecuentes a centros especializados, ausencias laborales, cuidado de otros hijos y gastos asociados al proceso pueden comprometer la continuidad terapéutica, sobre todo cuando el paciente vive lejos del establecimiento donde recibe atención.Para el médico, el acompañamiento del pediatra y del equipo médico resulta relevante para reducir interrupciones e incluso el abandono del tratamiento y para orientar a las familias hacia los recursos de apoyo disponibles.También existen complicaciones que requieren atención inmediata. El especialista recalca que la aparición de fiebre en un niño que se encuentra bajo tratamiento contra la leucemia debe ser considerada una emergencia médica debido al riesgo elevado de infecciones.¿La leucemia se puede curar?La leucemia linfoblástica aguda de células B es, según Moral Ortega, el tipo de leucemia más frecuente. En países desarrollados, afirma, las probabilidades de cura hoy en día se encuentran aproximadamente entre el 90 % y el 95 %.El panorama es distinto en países en vías de desarrollo. El especialista señala que en Latinoamérica las tasas se sitúan aproximadamente entre el 60 % y el 70 %, una diferencia relacionada también con las dificultades de acceso y continuidad de los tratamientos.A los 14 años empezó a desmayarse sin explicación; un trasplante de médula le dio una segunda oportunidad de vida a Kevin GuamánEn el caso de Ecuador, Moral Ortega precisa que todavía no existe un registro nacional oficial que permita establecer una cifra única de incidencia, prevalencia, supervivencia o curación, aunque sí se han publicado estudios y estimaciones sobre la enfermedad.El especialista cursó sus estudios de medicina en la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES) antes de continuar su formación en Estados Unidos. Sobre esa etapa, destacó la excelente preparación académica recibida y las oportunidades que posteriormente encontró en el exterior. También recalcó que visitó el nuevo Onco Center de la UEES y quedó impresionado con la gran inversión y compromiso de la universidad por las instalaciones de primer mundo disponibles para la comunidad que se encuentra batallando contra el cáncer.Para el hematólogo y oncólogo pediátrico, reducir las brechas en los resultados del tratamiento requiere actuar desde el primer nivel de atención: identificar las señales de alarma, derivar oportunamente al paciente, brindar apoyo y mantener la comunicación entre pediatras y oncólogos, y acompañar a las familias durante todo el proceso terapéutico. La detección temprana, sostiene, puede mejorar las posibilidades de que el paciente reciba el tratamiento adecuado sin retrasos evitables.Uno de los objetivos del especialista es crear vínculos entre el Ecuador y el hospital donde labora actualmente, Nemours Children’s Hospital en la ciudad de Orlando, Florida, para facilitar referidos y poder recibir pacientes ecuatorianos que necesiten tratamientos más complejos para lograr vencer esta catastrófica enfermedad. (I)