Estamos acostumbrados a ver a nuestras estrellas favoritas y las grandes creadoras de tendencias sentadas en la primera fila de los grandes desfiles con sus mejores looks, pero Marc Jacobs lleva 25 años demostrando que en en el banquillo de los acusados también se derrocha estilo. Ya sea por los caprichos del destino o por la debilidad del diseñador estadounidense por 'los malotes', varios de los famosos que se han enfrentado a la justicia lo han hecho llevando uno de sus diseños. La pionera fue Winona Ryder en el 2001. La actriz se enfrentaba a los cargos de robo tras ser detenida en Saks Fifth Avenue (Beverly Hills, California) con 5.000 dólares en prendas de lujo sin pagar que escondió en su bolso —entre ellas, un jersey del mismo Jacobs— y lejos de indignarse, Marc aprovechó la oportunidad, convirtiéndola en la protagonista de su campaña del 2003. Sin embargo, la guinda del pastel la puso ella misma cuando para el primer día de juicio, Winona apareció con un vestido de la firma. Lo de Ryder pudo ser una mera coincidencia, pero quien terminó de consagrar a los juzgados como el patio de recreo de Marc Jacobs fue Courtney Love. Entre 2003 y 2004, la artista atravesaba una de sus peores etapas: detenciones por alteración del orden público bajo los efectos de sustancias, robo de medicamentos y un acoso constante de la prensa que, por aquel entonces, buscaba provocar a las famosas más inestables para sacar contenido en los medios a costa de su salud mental, como ocurrió con Britney Spears.La cantante no dudó en recurrir a su amigo íntimo para que la vistiera y, por primera vez, controlar la narrativa de uno de los peores momentos de su vida. Marc Jacobs vistió a Courtney de pies a cabeza durante algunas de sus comparecencias, creando un armario judicial que no solo querría cualquier celebrity para una alfombra roja, sino que también nos dejó con algunos de los looks más icónicos que ha llevado la artista.Cuando la rapera Lil Kim también tuvo problemas con la justicia en el 2005 también confió en Marc Jacobs para sus estilismos judiciales, donde tuvo una auténtica transformación, pasando de su estética atrevida y sexy a una mucho más conservadora, consiguiendo que incluso The Washington Post analizase sus looks día tras día.De Winona Ryder a Luigi MangionePor eso no es de extrañar que durante el polígrafo de Vanity Fair, la primera pregunta fuera sobre este 'fetiche' vistiendo a celebrities para sus juicios y si estaría dispuesto a vestir a Luigi Mangione, el hombre del momento, para el suyo. El diseñador fue claro y rotundo: "Sí". ¿Cómo no iba a continuar con esta excéntrica tradición el diseñador que es conocido por adoptar la táctica de convertir la sala del tribunal en una pasarela? "Para tus estilismos para el juicio, acude a Marc Jacobs", bromeó en su documental de A24, Marc by Sofia.En esta entrevista, Jacobs dejó claro que, aunque estaría dispuesto a prestarle a Mangione un par de looks, no cree que necesite su ayuda. "Creo que se ve bastante bien como se viste, de hecho", dijo el diseñador. Y lo cierto es que tiene razón. En una de sus primeras comparecencias en el juzgado llevó un jersey burdeos de Nordstrom (62,65 dólares), consiguiendo que se agotase por completo, convirtiéndose, en palabras de Jacobs, en "un creador de tendencias". De hecho, al principio, se rumoreó en TikTok de que el jersey se trataba de una prenda de Maison Margiela que costaba 1.000 dólares y también se agotó.Por eso, no es de extrañar que el mundo se volviese igual de loco cuando Mangione, quien se declaró culpable hace casi dos semanas, llevó los mocasines sin calcetines. Las búsquedas de "mocasines de Luigi Mangione" aumentaron un 1400 % en los siguientes días, según WWD . En X (antes conocido como Twitter), los usuarios no tardaron en mostrar cómo se puede "copiar el estilo de Luigi Mangione" y en alabar su último look. Tal y como está en interés puesto en los conjuntos de Luigi, es normal que Marc Jacobs quiera que en el día que se lea la sentencia, el reo lleve uno de sus estilismos. A fin de cuentas, no hay nadie con tanta experiencia en la materia como el diseñador estadounidense, que parece más que dispuesto en añadir un capítulo más a su particular historia de lo que podemos llamar ahora como courtroom dressing.