ReconocimientosLa hija de Carolina de M�naco recibe su primer premio literario por La f�lure, culminando una pasi�n por los libros y la filosof�a que la acompa�a desde la adolescenciaLa escritora Carlota Casiraghi.GtresActualizado Lunes,

agosto

11:28Carlota Casiraghi lleva a�os demostrando que su mundo va mucho m�s all� de palacios, actos oficiales y grandes firmas de moda. La hija de Carolina de M�naco ha hecho de la literatura y la filosof�a dos de sus grandes refugios y ahora acaba de recibir una noticia que confirma que aquel inter�s por los libros que naci� cuando era muy joven se ha convertido tambi�n en una faceta profesional. Su primera obra en solitario ya tiene premio.La monegasca ha sido reconocida en C�rcega con el premio Musa Nostra por La f�lure (La grieta), el libro que public� en Francia el pasado 29 de enero. Se trata del primer galard�n que recibe por esta obra y la elecci�n del lugar no pod�a ser m�s especial para ella. "Gracias de todo coraz�n, es el primer premio que recibo por este libro y creo que C�rcega me trae buena suerte", confes� al recoger el reconocimiento durante la 16� edici�n del festival E Statinate, celebrado en Lumio.Para saber m�sAunque para muchos Carlota Casiraghi sigue siendo uno de los rostros m�s conocidos de la familia Grimaldi, la literatura siempre han ocupado un lugar importante en su vida. Nacida en 1986, es hija de Carolina de M�naco y del fallecidoStefano Casiraghi, y nieta de Rainiero de M�naco y Grace Kelly. Sin embargo, nunca ha querido que su trayectoria quede reducida �nicamente a su apellido o a su pertenencia a una de las familias reales m�s conocidas de Europa.Desde muy joven encontr� en la lectura una forma de entender el mundo y tambi�n de entenderse a s� misma. Esa inquietud intelectual termin� llev�ndola hasta la Universidad de la Sorbona, en Par�s, donde estudi� Filosof�a y se licenci� en 2007. Los libros, por tanto, llegaron mucho antes que su faceta como escritora. De hecho, todav�a conserva un ejemplar de Las flores del mal, de Baudelaire, lleno de anotaciones que hizo durante su adolescencia.Con el paso de los a�os, aquella pasi�n dej� de ser �nicamente privada. Carlota comenz� a impulsar iniciativas relacionadas con la filosof�a, a participar en encuentros con escritores y pensadores y a convertir las conversaciones sobre literatura en una parte cada vez m�s visible de su vida p�blica. La escritura termin� llegando casi como una consecuencia natural de todo ese recorrido.La f�lure supone, sin embargo, un paso diferente. Es su primera obra en solitario y tambi�n una oportunidad para descubrir una Carlota mucho m�s personal. El propio t�tulo, que puede traducirse como La grieta o La fisura, da una pista de lo que ha querido explorar en sus p�ginas: esas heridas y fracturas que aparecen en la vida y que, aunque pueden rompernos, tambi�n pueden transformarnos."Todos tenemos grietas, y sin ellas no hay relato", ha explicado la propia autora al hablar del esp�ritu de su obra. Su intenci�n no pasa por idealizar el sufrimiento, sino por preguntarse qu� ocurre despu�s de esos momentos que nos cambian y qu� podemos construir a partir de ellos. Para hacerlo se acompa�a de autores y figuras que han formado parte de su universo intelectual durante a�os, desde F. Scott Fitzgerald hasta Colette, Marguerite Duras o Anna Akhmatova.Y precisamente por todo lo que hay de personal en este libro, resulta especialmente simb�lico que su primer premio haya llegado en C�rcega. La isla francesa no es un lugar cualquiera en la biograf�a de la royal monegasca. Ha pasado all� numerosos veranos y guarda recuerdos importantes de diferentes etapas de su vida. En 2019, ella y su entonces marido, Dimitri Rassam, eligieron las playas de Bonifacio para disfrutar de parte de su luna de miel despu�s de casarse en M�naco. Adem�s, la familia Grimaldi mantiene desde hace a�os una estrecha relaci�n con esta zona del Mediterr�neo y con la cercana isla de Cavallo.A sus 40 a�os, la escritora contin�a vinculada a otros mundos que siempre han formado parte de su vida, como la moda y la h�pica, pero las letras parecen ocupar un espacio cada vez mayor. No se trata de una reinvenci�n repentina ni de una afici�n reci�n descubierta.