NoticiaA diferencia de su mamá, Carolina de Mónaco, Carlota se destaca por una vida más intelectual, lejos del lujo y alfombras rojas.Casiraghi es la segunda hija de la princesa de Mónaco y es una amante de la equitación, disciplina que ha marcado mucho su estilo de vida. Foto: EFEAGENCIA DE NOTICIAS01.08.2026 09:30 Actualizado: 01.08.2026 09:30
Durante décadas, la hija de Carolina de Mónaco ha convivido con dos herencias difíciles de gestionar, la belleza cinematográfica de su abuela Grace Kelly y la elegancia innata de su madre. Sin embargo, lejos de convertirse en una réplica de ambas, ha construido una personalidad singular en la que conviven la intelectualidad, la pasión ecuestre, la filosofía y una forma de vestir que huye de la ostentación. A sus 40 años, Carlota Casiraghi (3 de agosto de 1986) es mucho más que un ícono de estilo: es la representación de una nueva aristocracia europea que ha sustituido la exhibición por la discreción. Tras la trágica muerte de su padre en 1990, el empresario italiano Stefano Casiraghi, Carolina decidió abandonar temporalmente Mónaco y trasladarse con sus hijos a la Provenza francesa para protegerlos de la presión mediática y ofrecerles una infancia lo más normal posible. Una decisión que marcó profundamente la personalidad de Carlota. LEA TAMBIÉN Desarrolló una vida alejada de la exhibición permanente. Estudió en la Sorbona, se licenció en Filosofía y años más tarde impulsó los Encuentros Filosóficos de Mónaco, una iniciativa que la ha convertido en una de las figuras intelectuales más singulares de las casas reales europeas.El inevitable espejoPocas relaciones maternofiliales han sido tan comparadas como la de Carlota y Carolina. La similitud física es evidente: el mismo óvalo facial, las cejas definidas, la melena castaña, aunque eso son los puntos en común que unen ambas estéticas.Carolina construyó su imagen durante los años ochenta y noventa a través de una elegancia más exuberante, muy ligada a la alta sociedad internacional, la joyería y los vestidos de gala. Carlota, en cambio, ha desarrollado un estilo mucho más intelectual y silencioso.Donde Carolina apostaba por las grandes joyas, Carlota prefirió la discreción. Donde su madre se identificaba con el glamur clásico, ella abraza el minimalismo francés. Comparten, sin embargo, un rasgo fundamental: ambas poseen una extraordinaria naturalidad. LEA TAMBIÉN Si hubiera que resumir el armario de Carlota Casiraghi en tres conceptos serían sencillez, precisión y funcionalidad. Sus prendas favoritas se repiten desde hace años: blazers perfectamente cortados, pantalones rectos, sweaters de punto fino, vestidos y faldas midi, mocasines y bailarinas bicolor, tweed, tejidos fluidos y siluetas impecablemente cortadas.La influencia ecuestre es constante, y no es casualidad. Monta a caballo desde los cuatro años y la equitación ha sido una de sus grandes pasiones. Ella misma explicaba a Vogue que siempre le ha atraído la técnica y la ligereza propias de esta disciplina.En 2022 protagonizó uno de los momentos más memorables de la moda reciente al inaugurar el desfile de Alta Costura montada a caballo en el Grand Palais de París. Aquella imagen resumía perfectamente su personalidad: una mujer aristocrática, pero moderna; intelectual, pero profundamente conectada con sus pasiones. Los medios franceses la consideran, de hecho, uno de los máximos exponentes del estilo francés contemporáneo.Carlota Casiraghi preside montada a caballo el desfile de alta costura de










