La jornada partida forma parte de la rutina de miles de trabajadores en España, especialmente en sectores como el comercio y la hostelería. Sin embargo, este modelo puede convertir una jornada de ocho horas en un día de 12 o 13 horas fuera de casa, sumando desplazamientos y largas pausas entre turnos. La abogada laboralista Virginia López Bello cuestiona que esta organización del tiempo se haya asumido como habitual. “Nos han hecho creer que trabajar 8 horas y estar 12 o 13 fuera de casa es algo normal, no lo es”, afirma. A su juicio, la jornada partida es uno de los mayores problemas normalizados del mercado laboral español. Uno de los principales inconvenientes aparece durante el descanso intermedio. Muchos empleados no pueden regresar a casa por la distancia, la falta de transporte o el tiempo que requieren los desplazamientos. López Bello lo define como “tiempo muerto, tiempo perdido, tiempo que nadie te paga, pero que la empresa ocupa igualmente”. La situación afecta especialmente a los trabajadores del comercio y la hostelería, donde los horarios partidos siguen siendo frecuentes. La abogada recuerda que se ha normalizado cerrar negocios durante varias horas por la tarde, volver a abrir hasta las ocho o las nueve de la noche y mantener restaurantes en funcionamiento hasta muy tarde. Según la experta, estos horarios están relacionados con unos hábitos de consumo que cada vez tienen menos sentido. Por ello, propone adelantar las horas de las comidas y las cenas, como sucede en otros países, para facilitar el descanso y permitir una mejor conciliación entre la vida profesional y personal. López Bello sostiene que las nuevas generaciones ya no están dispuestas a aceptar las mismas condiciones laborales que hace años y buscan trabajar para vivir, no vivir para trabajar. “Quizá el problema no sea el trabajador”, concluye, sino “un modelo de negocio y unos horarios que ya no encajan en la sociedad del siglo XXI”. La jornada partida forma parte de la rutina de miles de trabajadores en España, especialmente en sectores como el comercio y la hostelería. Sin embargo, este modelo puede convertir una jornada de ocho horas en un día de 12 o 13 horas fuera de casa, sumando desplazamientos y largas pausas entre turnos.
Virginia López Bello, abogada laboralista: "Nos han hecho creer que trabajar 8 horas y estar 12 o 13 fuera de casa es algo normal, no lo es"
La experta denuncia que la jornada partida prolonga el tiempo fuera de casa, dificulta la conciliación y mantiene unos horarios que considera obsoletos








