Si esto fuera Miami, California o cualquier carretera secundaria de Estados Unidos, encontrarse con un Ford Mustang no tendría nada de extraordinario. Aquí, en cambio, la escena resulta bastante más exótica. Estamos en el paseo marítimo de Badalona, con el Mediterráneo como telón de fondo, pero al volante tenemos uno de los grandes iconos de la cultura automovilística estadounidense: un Ford Mustang Dark Horse. El caballo negro. El más gamberro, musculoso y deportivo de la gama excluyendo las versiones de competición. Y aunque el escenario no sea americano, el coche no puede serlo más.
Valoración Ford Mustang Dark Horse: diseño, 9; interior, 8; motor, 9; conducción, 9,5; global, 8,875
El Mustang acaba de entrar en su séptima generación, pero mantiene intacta una personalidad que nació en 1964 y que, seis décadas después, sigue girando alrededor de una fórmula cada vez más difícil de encontrar: un deportivo de gran tamaño, propulsión trasera y un enorme motor V8 atmosférico de 5,0 litros. En una época en la que el automóvil parece avanzar inevitablemente hacia la electrificación y la reducción de cilindrada, conducir algo así tiene casi el punto de estar manejando una pieza de otra época.







