Los primeros días de vacaciones nuestras tripas pueden protestar. A pesar de empezar un periodo de descanso, muchas personas experimentan hinchazón, diarreas, estreñimiento o digestiones pesadas. Lo malo es que estas molestias se repiten a veces al volver al trabajo. Además de los cambios en las comidas, la fatiga, la alteración del sueño, el estrés los cambios de horario producen sus propios efectos. Por detrás están las bacterias que habitan en nuestro intestino, a las que afectan todos estos cambios.
Qué hace la microbiota y por qué cambia de composición
“Realmente podemos tener cambios en la microbiota en 24 horas”, afirma Erika Maestro, dietista-nutricionista en Nutrición Maestra y especialista en Microbiota y Medicina de Precisión. “De hecho, si pudiéramos analizar cualquier día cómo está la microbiota por la mañana, y cómo está por la noche, variaría”, añade la especialista.
La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos que habitan el tracto digestivo. Se calcula que superan en número los 38 billones de bacterias, a las que se suman hongos, virus y otros microorganismos. Esta jungla viva interviene en la digestión, ayudándonos a descomponer nutrientes que nuestro organismo no podría aprovechar, como la fibra soluble. Pero, también realiza síntesis de vitaminas que necesitamos, regula el sistema inmunitario, produce neurotransmisores y ahora sabemos que hay una comunicación bidireccional con el cerebro a través del llamado eje intestino-cerebro. Lo más importante es que las colonias de bacterias no son estáticas y su composición responde a los cambios de dieta, horarios, estrés, sueño y temperatura.












