Desde las primeras páginas, Inés Ulanovsky hace una advertencia: “Este libro es un inventario incompleto de imágenes y palabras que están a punto de desaparecer”. La memoria, esa zona por momentos escurridiza y por momentos contundente como un teléfono rojo tirado en alguna vereda porteña, es el terreno por el que indaga la autora en Palabras que ya no existen. Editado recientemente por Paripé Books, se trata de una publicación hipnótica donde se entrelazan textos (a veces son poemas, a veces recuerdos con forma de lista incompletos o muy cómicos o anotaciones que tienen el pulso de lo fugaz), con imágenes que ella misma sacó de objetos abandonados en la calle y otras fotos que encontró de manera azarosa.
Es que, como ocurría en su libro anterior, Las fotos, reeditado este año por el sello Blatt & Ríos, las fotografías, en la vida de Inés Ulanovsky, tarde o temprano aparecen, se hacen ver. Esta vez pasó un domingo por la mañana cuando escuchó una suerte de estallido desde su departamento en un quinto piso y bajó de inmediato hasta la puerta para ver de qué se trataba. Se encontró con un tesoro muy particular: cientos de diapositivas y fotografías sueltas tomadas entre las décadas del ’60 y del ’80 en Buenos Aires.










