Agotado sin resultados el plazo para finalizar las negociaciones para el memorándum de entendimiento, la guerra entre EE.UU. e Irán atraviesa ahora una etapa sin ataques directos entre ambos países, pero con la batalla propagandística en pleno fragor. Ambos contendientes afirman que llevan la iniciativa en el control del estrecho de Ormuz, el paso marítimo estratégico por el que circulaba antes del inicio de los bombardeos en febrero el 20% del petróleo mundial. El presidente de EE.UU. afirma que es suyo, Irán se jacta de lo mismo. ¿Qué está pasando realmente?
El estrecho de Ormuz es una vía que en su punto más angosto no supera los 40 kilómetros. EE.UU. presume de que, incluso con ese escaso margen, ha sido capaz de redirigir el tráfico marítimo hacia una franja más próxima a Omán, y de esa forma sortear en buena medida el bloqueo impuesto por Teherán.
EEUU defiende que el empleo de petroleros de muy grandes dimensiones permite sortear el bloqueo iraní lo suficiente para evitar el bloqueo de la economía global
¿Cómo lo hace? A través del uso intensivo de sus barcos, aviones y helicópteros que anulan los eventuales ataques iraníes. Esto, combinado con el empleo de petroleros de muy grandes dimensiones, capaces de transportar la friolera de dos millones de barriles de petróleo (otros petroleros tienen capacidad de entre 350.000 y un millón de barriles) en cada viaje, permite sortear el bloqueo iraní lo suficiente para mantener el flujo internacional de crudo a un ritmo que evite bloquear la economía global, según explica en un artículo Trita Parsi, experto del Quincy Institute for Responsible Statecraft y experto en Irán.






