Las rosquillas rellenas se ofrecen desde las 7:30 en Val di Fassa, a 2.300 metros, y suelen agotarse antes de las 10, con filas de hasta 300 personas según videos difundidos (Imagen Ilustrativa Infobae)Un refugio de montaña en las Dolomitas italianas se volvió un punto de atracción masiva por la venta de krapfen -similar a una dona- viralizados en redes sociales. Según informó Euronews, cada mañana miles de turistas suben hasta el refugio Friedrich August, en Val di Fassa, a unos 2.300 metros de altitud, con el objetivo de conseguir una de esas rosquillas tradicionales antes de que se agoten.De acuerdo con el reporte, los bollos rellenos de vainilla se ponen a la venta cerca de las 7:30 y suelen terminarse antes de las 10. En los últimos días circularon videos de largas filas de hasta 300 excursionistas, un movimiento que transformó una parada habitual de montaña en un caso visible del turismo impulsado por las plataformas sociales.PUBLICIDADEl refugio Friedrich August sirve krapfen durante la temporada alta. La pieza cuesta entre tres y cuatro euros (unos USD 3,50 y 4,70) y, según el medio europeo, la difusión de fotos del producto disparó la llegada de visitantes que buscan probarlo en plena montaña, más allá del paisaje que rodea la zona.Quienes pasaron por el lugar describieron una experiencia ligada tanto al alimento como al entorno. Una bloguera citada por el medio sostuvo que comerlos recién hechos, todavía calientes, con café y frente a las vistas del Sassolungo y el Sasso Piatto resulta difícil de igualar.Las colas de hasta 300 excursionistas tensionan la vida en un refugio de alta montaña (X)Los responsables del refugio explicaron a medios locales que preparan estos dónuts desde hace 40 años. “Siempre los hemos hecho, pero solo porque alguien publicó una foto hace dos años estalló la polémica”, señalaron, en una declaración recogida por la cobertura citada por Euronews.PUBLICIDADEl crecimiento repentino de visitantes despertó cuestionamientos entre vecinos y asociaciones locales. Para esos sectores, la postal de colas en altura ilustra de qué modo ciertos destinos quedan sometidos a una presión extra cuando se vuelven tendencia en redes.Giorgio Daidola, instructor de esquí y exprofesor, declaró al diario italiano L’Adige que este tipo de turismo convierte la montaña en un producto de consumo. “Ahora se ve como una feria instalada en altura”, afirmó. Luego agregó que se trata de “cosas artificiales” alejadas de la idea de una montaña abierta a todos.En esa misma línea, Daidola comparó la escena con una visita a Gardaland, el parque de atracciones cercano al lago de Garda. La referencia apuntó a una percepción cada vez más extendida entre críticos del fenómeno: la pérdida del ritmo habitual de los espacios naturales ante la búsqueda de imágenes para redes y experiencias de consumo rápido.PUBLICIDADEl presidente regional en Véneto, Francesco Abbruscato, aseguró a Vita.it que en los últimos cinco o seis años crecieron las saturaciones puntuales (Imagen Ilustrativa Infobae)La presión turística vinculada a las redes no se limita a este refugio. En los últimos años, varios sectores de las Dolomitas registraron episodios de saturación en sitios convertidos en postales digitales. Según declaró Francesco Abbruscato, presidente de la sección del Véneto del Club Alpino Italiano, al medio Vita.it, hasta hace cinco o seis años no se registraban fenómenos de sobreturismo tan concentrados en lugares y momentos puntuales.Abbruscato advirtió que ahora existen sitios “icónicos” donde ya no resulta posible apreciar el paisaje con tranquilidad por la presencia de decenas de personas que se toman selfis y permanecen allí con ese único fin. Esa descripción refuerza una discusión más amplia sobre los límites del acceso, la convivencia y la preservación del entorno alpino.PUBLICIDADA comienzos de este año, el municipio de Funes intervino después de que grupos numerosos de visitantes empezaran a llegar a la iglesia de Santa Maddalena, ubicada al pie de las agujas de Odle. El ayuntamiento restringió el acceso entre mayo y noviembre a ese punto, situado al final de una carretera estrecha.El verano pasado, además, un grupo de agricultores locales instaló un torno con peaje en el sendero de Odle para protestar por el paso constante de turistas que, según denunciaron, no respetan la zona.
El dulce viral que provoca filas de cientos de turistas en un refugio de las Dolomitas
Un refugio en los Alpes italianos vende cada mañana krapfen que se agotan antes de las 10. Vecinos y referentes locales advierten sobre el impacto del fenómeno en el entorno y la vida cotidiana de la zona










