Madrid (EFE).- Los vínculos entre España y Marruecos están marcados por una compleja interdependencia que, económicamente, se traduce en un comercio bilateral valorado en 22.757 millones de euros en 2025 y en la presencia de grandes empresas nacionales, como Gestamp y Antolín (componentes) o Inditex (textil), en suelo magrebí.

Pero esta relación, también compuesta de factores logísticos, migratorios y de seguridad que convierten crisis como la de Ceuta en un asunto de alcance estratégico, no es simétrica, y una controversia prolongada entre vecinos tendría costes previsiblemente más gravosos para Marruecos, explica a EFE el profesor de EAE Business School Manuel Antonio Fernández-Villacañas.

Balanza comercial

Históricamente, la balanza comercial ha presentado un superávit para España. Los intercambios durante la década pasada crecieron a un ritmo muy elevado (12,8 % en 2017), si bien a partir de 2018 se incrementaron de forma más moderada, por debajo del 3 %.

En el último ejercicio, las exportaciones españolas se redujeron un 4,1 %, coincidiendo con la bajada de las ventas de combustible por la mayor entrada de diésel ruso en Marruecos; mientras que las importaciones se incrementaron un 6 %.